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La conciencia: Antes de que se guarde en un museo un articulo   Leave a comment

La Conciencia: Es la misma organización del ser, en tanto no es una simple función, sino un campo que da forma a la organización del ser. Es a la vez sujeto y objeto, en el sentido de que debe dar cuenta de su constitución (ser enceerrado en su organización y abierto a su mundo), de su estatuto (ser por sí mismo y los demás) y de su problemática (ser, aparecer y llegar a ser). En el sentido de Husserl, en el campo de la conciencia se entrelaza lo vivido y el juicio, lo cual es la problemática de ser consciente, es decir que el ser consciente es un ser que plantea a sí mismo al plantearse la cuestión de su ser”. Esto impone dos niveles que están dados por estos elementos:
1) Objetiva: Ser consciente (Bewustein) Predictiva:
2) Subjetiva: Un ser consciente (Bewusstes wesen) existente objetivamente definido.

El Campo de la conciencia: Resultante de las actividades que regulan actualización de lo vivido y componen la organización témporo-espacial de la experiencia inmediata del Dasein (ser en el mundo).
Es decir que el campo dela conciencia se estructura a partir de una organización qué es jerárquica, y está dada por una serie de estructuras (disociadas por la clínica artificialmente)

La realidad de la consciencia:
La conciencia tiene un problema esencial, el cual constituye su única realidad, su organización compleja. En este sentido la estructuración de la conciencia no es simple, sino que se opera a través de funciones, que son las modalidades del ser consciente:

Cuadro 1. Modalidades del Ser consciente:

1) Atención
2) Memoria
3) Reflexión
4) Lenguaje
5) Conocimiento
6) Inteligencia
7) Sensibilidad
8) Percepción
9) Yo
10) Conciencia Moral
11) Conciencia de Sí mismo

Estas modalidades del ser consciente, son divisiones arbitrarias, pero que permiten tener una idea de la heterogeneidad que tiene que darse para poder conformar la unidad del ser psíquico. A) Es por ello que Henry Ey define al ser consciente como una organización autóctona, pues sólo funciona por medio de esta relación de la vida psíquica del individuo, con la vida psíquica de los otros, y además, con el propio organismo. B) En este sentido la conciencia funciona como un “medio’, que arbitra el movimiento, envolviendo la objetividad del mundo de la representación. Esto permite inaugurar una objetividad, porque es ella misma su objeto, ósea que la conciencia está en el mundo porque es el mundo (MODELO, Husserl). Ósea que se presenta a sí misma como un objeto (conocimiento) y a la vez como un saber (reflexión). Pero hay que entender que la conciencia no es un espacio, sino más bien una TEMPORALIDAD (Heidegger). En este sentido la conciencia puede estructurarse de forma sincrónica (cuando se actualiza como experiencia en la actualidad), o bien de forma diacrónica (como un proyecto en relación a su historia).
Este ORDEN impone que el ser consciente esté estructurado como una reverberación del yo sobre su experiencia, es decir, que el ser consciente se diferencia del yo, en tanto puede trascender su vivido. Porque, aunque, en efecto, las vivencias (erleibnis) entran en la conciencia como PROPIEDAD DEL YO (EN LA Eigenheitspare que constituye su núcleo), pero que sólo pueden hacerse conscientes (ser conscientes – Bewusstes wesen) de sí mismo (self) a la vez que objetivizan al propio yo. En consecuencia la conciencia no es el producto del ego, sino que supone, por el contrario, su constitución (SER CONSCIENTE ES DISPONER UN MODELO DE MUNDO), esto se conoce en fenomenología como disposición.

Cuadro 2. Elementos que componen el ser consciente (bewusstes wesen) en general:

1) Medio autóctono
2) Construcción de un modelo de reflexión del mundo del sujeto
3) Orden
4) Temporalidad en su constitución
5) Creación de sí mismo (constitución del ego)

Las dos modalidades del ser consciente. Entonces el ser descansa sobre una temporalidad, que al mismo tiempo constituye una organización (identidad). Es decir que presenta una estructura que está dada por un ciclo funcional (Gestalkreist), en la cual, los dos hemiciclos se engendran recíprocamente. Es decir que el ser consciente, es al mismo tiempo la actualidad del campo representaciones, y a la vez, la constitución de experiencias de las cuales se distancia y objetiva. Es decir que ser consciente implica la conciencia en tanto que actualización de la experiencia vivda y la conciencia en tanto que se desarrolla en el sistema de su persona. Estas dos estructuras se conocen como consciencia de lo vivido (presente) y la consciencia de sí mismo (proyecto).

a) Foco: Esto es lo que llamamos presente, campo perceptivo, o constitución d un sistema de atención por encima de las trazas, que permite su presente, lo que se manifiesta en sí. Para Portnoy, el foco se constituye por la máxima concentración intencional de la actividad de la conciencia en algo, de manera tal que la percatación se logre con máxima claridad, nitidez y distinción”.
Así el define la “lucidez mental” al estado de la conciencia capaz de lograr la máxima concentración intencional normal de su actividad ordenada haciendo que sus contenidos posean claridad nitidez y distinción. Una persona tiene la conciencia lúcida cuando tiene todas sus funciones psíquicas normales, lo que la lleva a una correcta orientación auto y alopsíquica.
b) Campo: Es decir que la conciencia tiene una estructura basal, a la que denominamos campo de la consciencia, en la que se organiza la experiencia, lo vivido, por medio de este campo de presencia. Es decir que la conciencia no puede vivir lo vivido sin presentárselo en el presente, como un intervalo, o espacio, entre lo que ha sido, y lo que ha de ser. Así la conciencia introduce el espacio de la representación, en la actualidad de lo vivido. Por todo ello la consciencia no se hace presente, sino que se presenta, en relación a la actualidad de su proyecto.
c) Transactualidad del ser consciente como estructura del yo. Así el sujeto por medio del campo de la consciencia (el escenario), produce una diferenciación de su sujeto que pasa de una subjetividad confusa a un YO. El yo se revela como la forma reflexiva de la conciencia de sí mismo. Así el yo se sumerge en el pasado o avizora su porvenir según una trayectoria (axiología) sin parada, esto es lo que se entiende como trascendencia de la consciencia en el sentido de Husserl. Es decir que el yo se constituye en persona por la autoconstrucción de un sistema propio de valores y un desarrollo histórico, lo que Heidegger entiende como Dasein. (X)
d) Relaciones del campo de la conciencia y el Yo. Hay una relación de subordinación entonces entre la conciencia propiamente dicha (la organización de la actualidad de la experiencia vivida) y el yo (la autoconstrucción de la personalidad en la experiencia de sí mismo).
¿Es superior una a la otra? No hay una relación tal para mí, si para H. Ey, pero sí se puede entender que la segunda es una dimensión trascendental, en tanto impone una INTEGRACION DEL SER CONSCIENTE, pero además de su relación con lo que no es consciente, lo otro (INCONSCIENTE)
Tal como menciona Portnoy en su texto: “El yo es una producción sintética y trascendente de la conciencia más que una estructura puramente formal, habitante de la conciencia que constituye la personalidad en su aspecto activo y la totalidad concreta psicofísica de la misma; es vivido como sujeto de todo acto psíquico.
Por eso para Portnoy la conciencia es: “…es una estructura compleja, irreflexiva (empírica- reflexionante), reflexiva (reflexionada), intencional, temporal (no espacial), dinámica, de flujo constante no detenible pero sí “tetanizable”, unificada, unificante, con sustrato orgánico, constituida por la integración de todas las funciones psíquicas en su permanente accionar, y cuyo producto final es el conocimiento (síntesis vivencial) o reconocimiento de algo real o no, interior o exterior y del yo por sí mismo”.

2. El sueño y los estados confusionales: Debemos diferenciar nuestra concepción de conciencia, con la que se conoce usualmente como conciencia psicológica, es decir, “el estado, en cierto instante de la suma de informaciones que abarca el psiquismo, y que posee una estructura que ordena o deja ordenar el espíritu” (Porot). En nuestra concepción amplia “la conciencia es la experiencia sensible inmediata del presente representado” (H. Ey).

En este punto debemos que el beheviorismo entiende que en este estado se anula, o niega la conciencia. Otros autores introducen como J. Delay opinan que la conciencia es la función vígil, que posee ciertos grados jerarquizados que la disminuirían a ser una función mas a nivel cualitativo. Esto sería reducir la consciencia al sistema reticular ascendente, y a cierta parte del diencéfalo, faltaría comprender, por ejemplo, la atención que es una función estrictamente prefrontal. Esto se remite a Janet que consideraba que la conciencia
En definitiva lo que se entiende muchas veces como conciencia psicológica se remite a una mera función de síntesis, como decía Pierre Janet. Desde la cual el inconsciente caótico, pasa a ser un subconsciente automatizado, para luego ser una conciencia espontánea, que pronto de lugar a una conciencia refleja, que permite mediante un esfuerzo su completud vital.

El sueño presenta lo vivido como dotado de una cualidad simplemente perceptiva (noética), es lo que Sartre entiende como un “imaginario sin mundanidad”, puesto que adolece de todo planteamiento objetivo o mundano (función tética). Por lo cual los sueños son lo vivido absoluto, lo que Freud entiende como principio de placer. Es decir que el sueño es del orden de lo vivido absoluto.
Pero para incluso poder realizar una organización de esta experiencia, de esta noesis (es decir, pasar por una elaboración secundaria) es necesario que se imponga un contexto simbólico, que traduzca estos elementos por una cierta regla de sintaxis o retórica, que permita restituir este vivido a la realidad. En términos Sartreanos debe convertir esta experiencia en sí misma, en una experiencia para sí mismo. Y esto nos muestra que dormir, no es anular la conciencia, sino simplemente una desestructuración de la misma, en donde se plantea una modificación en este caso no patológica de la actualidad de lo vivido (Erlebnisse), pero que por ello, es irreductible al núcleo del concepto, el de la proyección de una intencionalidad (Sinngebung). Es decir que el soñar lejos de ser algo negativo para la conciencia, se impone como la liberación por medio de la desestructuración de la misma, esta reducción a la nada, libera la posibilidad de lo vivido, es decir lo que todavía es necesario y posible actualizarse.
La ausencia del sujeto en el sueño, así como en la confusión mental, permiten al individuo una separación de sí mismo. Se imponen entonces como meras presentaciones sin representación posible, en la conciencia del confuso o el soñador. Se impone así otro mundo, otras cosas. Sólo pueden ser incorporadas a la realidad , por medio de una codificación, una verdadera hermenéutica de sí mismo (Paul Ricaeur).
En los estados crepusculares, el mundo ya no es reducido a nada, sino transfigurado, desbaratando la lógica del espacio. Se anula lo que entendemos por realidad, para dar lugar a lo fantástico. Así el escenario se vuelve cósmico y apocalíptico, por eso el indiduo al recuperarse se muestra perplejo ante el.
En el desdoblamiento alucinatorio, es decir, lo que entendemos como una alucinación en sentido genérico, sin importar si es intrapsíquica, o bien, lo que se llaman alucinaciones verdaderas. Pues se imponen como un desorden del espacio vivido de la representación, es falso ese adagio de que no altera la conciencia, lo hace pero en términos de que modifica al acontecimiento, oponiendo el sentido de un sentido (Strauss). La lucidez y el entendimiento podrán estar preservados, pero se impone una alteración en la experiencia de la comunicación. Así la conciencia alucinante devenida en una ilusión realista, sustituye la experiencia inmediata de una voz, venida por fuera de ella misma, como un objeto del mundo exterior. Es decir, la lengua que hablan estas voces, no es la misma que la realidad objetiva, en tanto que contrasta con la singularidad de lo vivido (Kant diría que se anula el para sí, pues son en sí mismas).
Finalmente, las experiencias de despersonalización y la manía nos imponen la alteración de la espacialidad (nuestro cuerpo ya no está entrelazado a nuestra persona, se extravía el mundo). En cambio en la manía se impone una alteración fundamentalmente en la temporalidad, así como en la manía. En ambas la emoción impide a la conciencia pararse en el presente, esto altera su temporalidad (No el orden mensurable, sino el movimiento de lo vivido). Así en la manía lo que sucede es que se impone un deseo desenfrenado, dado que el maníaco se abre hacia el infinito de lo imposible. Inicialmente esto no turba su lucidez, hasta que este torbellino lo libera de todo deber, de toda realidad, imponiendo una verdadera fuga de ideas (Ideenfluch) como dice Binswanger, que no es otra cosa que la liberación de todo posibilidad, el es puro presente. Por eso Abraham solía ver en ello una regresión a la etapa oral, es decir, a aquella etapa en que el otro no es más que un objeto de mis satisfacciones. En el melancólico en cambio, y por el mismo movimiento regresivo casi, impone a la realidad su pasado como un imperativo categórico, como decía Henry Ey. Él dice: “Así como el maníaco queda atrapado en la eternidad de lo posible, el melancólico está congelado en la eternidad de lo imposible” (CC, 86). En este sentido la falta de legalidad y temporalidad, se da por y para la culpa que se impone, que condenan como voces silenciosas sus acciones. Es decir, que ambas patologías son simátricas, pues imponen una anulación del campo dl presente, es decir, que no permiten constituir a la experiencia como actual, puesto que el presente no deviene, como algo necesario, sino contingente a lo que le sucede a sí mismo.

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Publicado septiembre 19, 2017 por gabrieldaruich en Psiquiatría Clásica

Consideraciones acerca del trauma y otros desvaríos en metapsicología (Leopoldo Rodriguez)   Leave a comment

Excelente texto Leopoldo, se nota que tu lectura está creciendo, y tu sí mismo empieza a abrirse hacia los otros…las grietas son grietas, pero las palabras permiten salvar su serpinginoso camino de lo traumático.

Ex Revista Panero

Consideraciones acerca del trauma y otros desvaríos en metapsicología

Por Leopoldo Rodriguez

En términos económicos, el trauma se caracteriza por un aflujo de excitaciones excesivo, en relación con la tolerancia del sujeto.

Laplanche y Pontalis.

Diccionario de psicoanálisis.

Este texto así como su objeto atraviesa líneas de fuga o estancamiento, está en el orden de lo racional y también en el del deliro. Sepa el lector entrenado entender tanto los paralelismos como las disyunciones.

Es objeto en tiempo presente aunque se refiera a un episodio o, mejor dicho, al daño que este produjo o bien introdujo en el sistema psíquico (entiéndase también como objeto introducido o como estructura arrancada que deja su fantasma más doloroso y presente).

La conciencia y su correlato unificado, valga decir: la coherencia que se encuentra casi de forma permanente fluctuando entre los polos del delirio (modelo de normalidad neurótico-occidental) no carece de la posibilidad…

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Publicado julio 10, 2017 por gabrieldaruich en Psiquiatría Clásica

Excelente esto, creo que destaca un desarrollo personal que esta creciendo tanto pasa sí mismo como para otro.   Leave a comment

Publicado julio 10, 2017 por gabrieldaruich en Psiquiatría Clásica

La imaginación activa: es posible trascender el yo?   Leave a comment

Si se compara estos relatos escritos de los eventos interiores y las conversaciones con las figuras
de los sueños, se ve que la participación del inconsciente con frecuencia presta un carácter
significativamente más coherente, más concentrado y con frecuencia también más dramático a los
mismos contenidos cuando estos poseen el carácter de pasividad, y anestesia, otorgada por la falta de un censor consciente. En contraste con los sueños, los cuales representan un producto puro delinconsciente, la imaginación activa otorga expresión al factor psíquico que Jung llamó la función
trascendente. (Esta es la función que da lugar a una síntesis entre la personalidad consciente e
inconsciente). Este proceso de constitución un ideal de yo a partir de la investidura de representación de self, permite en consecuencia dirigir la energia no ligada, a representantes representativos de procesos primarios típicos. Quiero decir sacando el cuádruple eje: Viena, Berlín, Londres y París…el resto de la gente piensa, y si lo hace, tiene fantasías activas, ensoñaciones que no solo son el producto de solitarias autocomplacencias, sino la reconstrucción de escena traumáticas en las que nos quedamos detenidos por algún elemento, por algo que ha sido escandido, elegamente invitado, a desviarse de la cadena comprensiva. En la fantasía y la imaginación lo que se retira del frente es la línea comprensiva, logrando asi que los detalles ganen terreno.Así se crea un estado interno relajado, sumado a una escena, podrían configurar un elemento importante el cinema interno necesario para poder iniciar nuestro funcionamiento trascente. Pero luego deben configurar además una psicosis anticipada, es decir, que la totalidad del paciente debe comprometerse con la historia, no puede menoscabar o subestimar un elemento, puesto que se configuro un elemento como fantasía y en incluso distorsionar algún elemento. Cuando se inicia con una imaginación activa se enfrenta a una especie de espasmo mental, una inundación inefable fantasía, que poco puede darnos, vencer esto implica deshacerse de todo juicio consciente, en otras palabras, la imagen solo puede adquerir eficacia arquetípica, al alcanzar realidad psiquica, debe ser por tanto un esfuerzprogresivo. En consecuencia para seguir adelante debe uno dejarse llevar por la pasividad de las imágenes y por la no intervención temprana en el diálogo, esto fragmenta los elementos censores, permitiendo advenir procesos psíquicos que pueden instaurar una realidad mas certera que la propia realidad, por lo cual, este procedimiento debe llevarse a pacientes con patologías mentales severas, o bien, en pacientes con estado  de reagudizacion. 

Pero esta posibilidades de poder abrir una puerta en nuestro inconsciente, dado que, no solo podemos comprender nuestras representaciones, sino ir comprendiendo cómo estás representaciones de sí mismo van mutando y cambiando, pues obliga a un proceso introversión, en el que se establece una nueva equivalencia simbólica, que permite de alguna manera permite sostener procesos creativos y numinosos, que permiten tener procesos de transmutación trasmutativa de estas imaginaciones activas. Este proceso terapéutico si es complejo porque consiste básicamente en generar una locura, pero en forma activa que permita trascender el carácter distorcibo que tienen estas fantasias sobre el self. en esencia un psicoterapeuta es una persona que puede
sanarse a sí misma. De acuerdo con Aelian, el perro es el animal asociado con el dios de la
sanación, Asclepios, porque él posee el conocimiento de comer pasto para hacerse a sí mismo
vomitar la comida dañina y porque ¡él lame sus propias heridas con su saliva desinfectante. Asi las personas de las regiones polares distinguen a los enfermos mentales de los médicos y los
chamanes como sigue: la persona mentalmente enferma está poseída por espíritus y demonios; el  médico o chamán, sin embargo, es quien, aunque también poseído, es capaz de liberarse a si mismo. Por ende todos estos  elementos, hacen que la imaginación activa sea mucho menos
programática. No existe meta que deba alcanzarse (ninguna “formación en la individuación”),
ningún modelo, imagen o texto como guía de la senda, ninguna postura física o control de la
respiración prescrita (y tampoco divanes, ni participación del analista en las fantasías). Uno
simplemente comienza con lo que se presenta desde adentro, o con una relativa situación onírica
en apariencia inconclusa, o un estado de ánimo momentáneo. Si surge un obstáculo, el meditador
es libre de verlo como un obstáculo o no; depende de él como debe reaccionar a éste. Así, cada
paso se vuelve una elección individual responsable, única, y por esa razón un verdadera transformación.pueden convertirse en una camisa de fuerza en el promontorio ni-más-ni-menos del
individuo. Como Jung señaló repetidamente, los seres humanos modernos ya están tan
fuertemente sobrecargados, tanto interna como externamente con preceptos, demandas,  consejos, lemas, sugestiones colectivas, idealismos y otras (también buenas) pautas, que es  quizás valioso el esfuerzo de proporcionarles una oportunidad para darse cuenta de su propia  naturaleza de una manera no forzada y totalmente auto-responsable.

Publicado febrero 8, 2017 por gabrieldaruich en Psiquiatría Clásica

jung mandalas de imaginacion activa – Buscar con Google   Leave a comment

https://www.google.com.ar/search?q=jung+mandalas+de+imaginacion+activa&ie=UTF-8&oe=UTF-8&hl=es-ar&client=safari#imgrc=IYERJ2WGg_3X3M:

Publicado febrero 8, 2017 por gabrieldaruich en Psiquiatría Clásica

El otro como espacio de uno: por ella   Leave a comment

Inusualmente hago uso de este blog para temas tan personales, pero quisiera dedicar este párrafo a mi esposa, Gimena, porque más allá de cualquier cosa muchas veces cuando hablamos de nuestro psiquismo lo hacemos en base a los que nos pasa. Así hay cosas que nos hacen crecer, cosas que nos hacen regresionar, y otras tantas que aunque representadas no son mas que carencias que se presentificaron en si, como noemas, pero sin alances téticos que permitan acariciar su complejidad y esencia.

El amor es una de esas cosas que no solo permiten una representación más adecuada de si mismo a través del otro, sino que permiten superar algo que usualmente entendemos como soledad, pero no es eso, la soledad es otra cosa. La soledad implica siempre un Otro, un ajeno, a que ante si mismo se presentifica, como  algo diferente de si, por eso uno esta solo no por la ausencia sino por su presencia. En estos casos la soledad esta en la distancia, en la transision que debe sumar nuestra mente para poder avanzar. Sin embargo en el amor pasa otra cosa, si este es maduro, si este se consolidad por la vía del amor, lo que nos sucede ahí es que el otro ya no es otra cosa, no es un ente, sino que es parte de  las cosas que nos consolaban ante si mismo, forman parte por tanto de nuestra ipsidad, y su presencia lejos de darnos la sensación de distancia, nos permiten comprender que el espacio es transiciónable, necesario y oportuno. Con el amor no es que no hay Otro, pero hay una forma de atemperar la distancia que implica la soledad, el espacio se vuelve propio, y la constitución de uno posible, gracias a lo que se impone en este espacio es una cercanía necesaria, para la constitución de uña terceridad que permite crecer y consolidarse. El amor no solo es correspondencia, sino tolerancia, frustración y pena, porque nuestra configuración pasa de la tragedia al conflicto, de la soledad al miedo a la perdida, aunque sea imaginaria de un objeto que se constituye como parte de si mismo, pero a la vez, como parte de lo que entendemos como deseo y amor. Porque el amor permite crear un sentimiento de identidad, permite eliminar por momento nuestra tendencia oscura y agresiva a la soledad, pera convertirnos en alguien lo suficientemente bueno. Es cierto que no siempre somos lo suficiente para el otro, no lo podemos colmar, y por momentos lo defraudamos, pero eso no implica no agradecer el haber estado con nosotros todo el tiempo que pudo soportarnos, y nosotros, intentar seguir apostando a esta eterna perdida, que es el amor…una perdida, con encuentro posible….una perdida con ganancia. Tal como dijo Goethe: cierto que en el mundo de los hombres no hay nada necesario salvo el amor…


Gracias amor y discúlpame por ser un tonto a veces, te amo….

Publicado diciembre 26, 2016 por gabrieldaruich en Psiquiatría Clásica

El problema del yo y su inautenticidad   Leave a comment

El inconsciente en la escuela fenomenológica parece un interdicto, una contradicción. En efecto es impensable para esta escuela una noción de inconsciente en términos psicologista. Puesto que hablar de un inconsciente, como una estructura propia, sería evitar todo factor positivo en relación a una intencionalidad que se despliega en relación a las evidencias téticas que constituyen la temporalidad noematica. En este sentido la idea de funciones que no se excluyen de la conciencia, son en cierta forma o inconsciente no es más que el horizonte de latencia de la conciencia, lo no tematizado o no atendido, pero pasible de presentación (Husserl, 1913). Esta franca puesta de distancia, seguida por casi toda la escuela fenomenológica, era en realidad, no sólo una posición ideológica, sino un intento por mantener una divisorias de aguas en función de no ser invadidos en un campo netamente teórico por concepciones que tenían más connotación clínica, que teórica: el objetivo de la fenomenología era el evitar la irrupción de un psicologismo, es decir, un conjunto de razonamientos que invaliden la lógica que se utiliza para la comprensión del ser, y lo que es peor, anule toda “historicidad” en el sentido de construcción subjetiva. Tal como dice Heidegger: “El espíritu viviente es como tal espíritu histórico en el sentido más propio del término”.

Pero si hay un concepto que muestra que la idea de que procesos implícitos, y no inclusivos en la conciencia, tienen lugar, es más, que una construcción es necesaria se da por medio del concepto de autenticidad.

En efecto si con el concepto de estado-de-yecto nos sumergimos en la temática más propiamente existencialista de este autor, que deja de lado toda aspiración de trascendentalismo en el sentido neokantiano del término. Con el otro concepto Heideggeriano del rechazo del concepto simple de presencia, en el sentido de que el yo, no es un ojo que puede actualizar todo lo que sucede como una verdad, dado que, se impone siempre un escotoma, hay algo del orden de lo aprensivo que no puede ser aprehendido por el yo como simple actualidad dada, no puede entonces haber una dependencia idealista y absurda del mundo del yo. El tema quizá que hacía dividir aguas era esta equiparación casi automática entre yo y conciencia, que daría para otro capítulo.

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Como quiera que sea, volviendo a autenticidad, hay que entender que la concepción de caída, o condición de yecta (Verfallenheit) implica siempre que el mundo es un estar con otros, es decir, que el campo de la actualidad está siempre con otros, por lo que tiende a interpretar el mundo por medio de la opinión común. A esto Heidegger denomina el mundo del “se”: “encontramos escandaloso lo que se encuentra escandaloso”. Es decir que el Dasein tiene la impresión “de comprenderlo todo, sin aproximación preliminar de la cosa”. Esto es lo que determina el estado de yecto o constitutivo del Dasein, en el sentido que la denominada estructura del se, determina y explica el estado interpretativo del Dasein. La inautenticidad del Dasein se daría por esta imposibilidad de poder abrirse a la comprensión de las cosas, dado que el se evita el aproximamiento de sí mismo.

Pero esta condición en Heidegger no parte de una estructura negativa, es una condición que puede ser revertida por medio de la comprensión de sí, alcanzando lo que denomina la autenticidad (Eigentlichkeit). Así dice: “en él se oculta una posibilidad positiva de conocer lo más originario, posibilidad que es captada de manera genuina sólo si la interpretación comprendió que su tarea primera, es la de no dejarse imponer nunca pre-disponibilidad pre-videncia y precognición (son los términos constitutivos de la pre comprensión) por la situación o las opiniones comunes, sino que debe hacerlas surgir de las cosas mismas por lo que quedará garantizada la comprensibilidad del tema” (Ser y Tiempo, 270).

tableau-sur-toile-marilyn-monroe-warhol-alhuilesurtoileTal como señala Lanteri-Laura esta es la vía regia para comprender, que la discusión vacua entre conceptos, no permite ver la dimensión que marca Heidegger, con esta distinción. Porque en efecto si comprender implica abrirse al proyecto, es decir, a lo dispuesto, implica abrir un proceso de elucidación, un discurso diferente, que permita encaminar a la comprensión del Dasein, en términos de su autenticidad. Como dice Lanterí Laura esta es la fase en la que Heidegger dio lugar a la existencia de la instancia inconsciente. Esto igual lo veremos en otra oportunidad.  inconsciente en la escuela fenomenológica parece un interdicto, una contradicción. En efecto es impensable para esta escuela una noción de inconsciente en términos psicologista. Puesto que hablar de un inconsciente, como una estructura propia, sería evitar todo factor positivo en relación a una intencionalidad que se despliega en relación a las evidencias téticas que constituyen la temporalidad noematica. En este sentido la idea de funciones que no se excluyen de la conciencia, son en cierta forma o inconsciente no es más que el horizonte de latencia de la conciencia, lo no tematizado o no atendido, pero pasible de presentación (Husserl, 1913). Esta franca puesta de distancia, seguida por casi toda la escuela fenomenológica, era en realidad, no sólo una posición ideológica, sino un intento por mantener una divisorias de aguas en función de no ser invadidos en un campo netamente teórico por concepciones que tenían más connotación clínica, que teórica: el objetivo de la fenomenología era el evitar la irrupción de un psicologismo, es decir, un conjunto de razonamientos que invaliden la lógica que se utiliza para la comprensión del ser, y lo que es peor, anule toda “historicidad” en el sentido de construcción subjetiva. Tal como dice Heidegger: “El espíritu viviente es como tal espíritu histórico en el sentido más propio del término”.

Pero si hay un concepto que muestra que la idea de que procesos implícitos, y no inclusivos en la conciencia, tienen lugar, es más, que una construcción es necesaria se da por medio del concepto de autenticidad.

En efecto si con el concepto de estado-de-yecto nos sumergimos en la temática más propiamente existencialista de este autor, que deja de lado toda aspiración de trascendentalismo en el sentido neokantiano del término. Con el otro concepto Heideggeriano del rechazo del concepto simple de presencia, en el sentido de que el yo, no es un ojo que puede actualizar todo lo que sucede como una verdad, dado que, se impone siempre un escotoma, hay algo del orden de lo aprensivo que no puede ser aprehendido por el yo como simple actualidad dada, no puede entonces haber una dependencia idealista y absurda del mundo del yo. El tema quizá que hacía dividir aguas era esta equiparación casi automática entre yo y conciencia, que daría para otro capítulo.

Como quiera que sea, volviendo a autenticidad, hay que entender que la concepción de caída, o condición de yecta (Verfallenheit) implica siempre que el mundo es un estar con otros, es decir, que el campo de la actualidad está siempre con otros, por lo que tiende a interpretar el mundo por medio de la opinión común. A esto Heidegger denomina el mundo del “se”: “encontramos escandaloso lo que se encuentra escandaloso”. Es decir que el Dasein tiene la impresión “de comprenderlo todo, sin aproximación preliminar de la cosa”. Esto es lo que determina el estado de yecto o constitutivo del Dasein, en el sentido que la denominada estructura del se, determina y explica el estado interpretativo del Dasein. La inautenticidad del Dasein se daría por esta imposibilidad de poder abrirse a la comprensión de las cosas, dado que el se evita el aproximamiento de sí mismo.

Pero esta condición en Heidegger no parte de una estructura negativa, es una condición que puede ser revertida por medio de la comprensión de sí, alcanzando lo que denomina la autenticidad (Eigentlichkeit). Así dice: “en él se oculta una posibilidad positiva de conocer lo más originario, posibilidad que es captada de manera genuina sólo si la interpretación 300px-zelig_postercomprendió que su tarea primera, es la de no dejarse imponer nunca pre-disponibilidad pre-videncia y precognición (son los términos constitutivos de la pre comprensión) por la situación o las opiniones comunes, sino que debe hacerlas surgir de las cosas mismas por lo que quedará garantizada la comprensibilidad del tema” (Ser y Tiempo, 270).

Tal como señala Lanteri-Laura esta es la vía regia para comprender, que la discusión vacua entre conceptos, no permite ver la dimensión que marca Heidegger, con esta distinción. Porque en efecto si comprender implica abrirse al proyecto, es decir, a lo dispuesto, implica abrir un proceso de elucidación, un discurso diferente, que permita encaminar a la comprensión del Dasein, en términos de su autenticidad. Como dice Lanterí Laura esta es la fase en la que Heidegger dio lugar a la existencia de la instancia inconsciente. Esto igual lo veremos en otra oportunidad. Mientras tanto a seguir encontrado nuestros modos de ser, como Woody en Selig

 

Publicado diciembre 8, 2016 por gabrieldaruich en Psiquiatría Clásica