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La imaginación activa: es posible trascender el yo?   Leave a comment

Si se compara estos relatos escritos de los eventos interiores y las conversaciones con las figuras
de los sueños, se ve que la participación del inconsciente con frecuencia presta un carácter
significativamente más coherente, más concentrado y con frecuencia también más dramático a los
mismos contenidos cuando estos poseen el carácter de pasividad, y anestesia, otorgada por la falta de un censor consciente. En contraste con los sueños, los cuales representan un producto puro delinconsciente, la imaginación activa otorga expresión al factor psíquico que Jung llamó la función
trascendente. (Esta es la función que da lugar a una síntesis entre la personalidad consciente e
inconsciente). Este proceso de constitución un ideal de yo a partir de la investidura de representación de self, permite en consecuencia dirigir la energia no ligada, a representantes representativos de procesos primarios típicos. Quiero decir sacando el cuádruple eje: Viena, Berlín, Londres y París…el resto de la gente piensa, y si lo hace, tiene fantasías activas, ensoñaciones que no solo son el producto de solitarias autocomplacencias, sino la reconstrucción de escena traumáticas en las que nos quedamos detenidos por algún elemento, por algo que ha sido escandido, elegamente invitado, a desviarse de la cadena comprensiva. En la fantasía y la imaginación lo que se retira del frente es la línea comprensiva, logrando asi que los detalles ganen terreno.Así se crea un estado interno relajado, sumado a una escena, podrían configurar un elemento importante el cinema interno necesario para poder iniciar nuestro funcionamiento trascente. Pero luego deben configurar además una psicosis anticipada, es decir, que la totalidad del paciente debe comprometerse con la historia, no puede menoscabar o subestimar un elemento, puesto que se configuro un elemento como fantasía y en incluso distorsionar algún elemento. Cuando se inicia con una imaginación activa se enfrenta a una especie de espasmo mental, una inundación inefable fantasía, que poco puede darnos, vencer esto implica deshacerse de todo juicio consciente, en otras palabras, la imagen solo puede adquerir eficacia arquetípica, al alcanzar realidad psiquica, debe ser por tanto un esfuerzprogresivo. En consecuencia para seguir adelante debe uno dejarse llevar por la pasividad de las imágenes y por la no intervención temprana en el diálogo, esto fragmenta los elementos censores, permitiendo advenir procesos psíquicos que pueden instaurar una realidad mas certera que la propia realidad, por lo cual, este procedimiento debe llevarse a pacientes con patologías mentales severas, o bien, en pacientes con estado  de reagudizacion. 

Pero esta posibilidades de poder abrir una puerta en nuestro inconsciente, dado que, no solo podemos comprender nuestras representaciones, sino ir comprendiendo cómo estás representaciones de sí mismo van mutando y cambiando, pues obliga a un proceso introversión, en el que se establece una nueva equivalencia simbólica, que permite de alguna manera permite sostener procesos creativos y numinosos, que permiten tener procesos de transmutación trasmutativa de estas imaginaciones activas. Este proceso terapéutico si es complejo porque consiste básicamente en generar una locura, pero en forma activa que permita trascender el carácter distorcibo que tienen estas fantasias sobre el self. en esencia un psicoterapeuta es una persona que puede
sanarse a sí misma. De acuerdo con Aelian, el perro es el animal asociado con el dios de la
sanación, Asclepios, porque él posee el conocimiento de comer pasto para hacerse a sí mismo
vomitar la comida dañina y porque ¡él lame sus propias heridas con su saliva desinfectante. Asi las personas de las regiones polares distinguen a los enfermos mentales de los médicos y los
chamanes como sigue: la persona mentalmente enferma está poseída por espíritus y demonios; el  médico o chamán, sin embargo, es quien, aunque también poseído, es capaz de liberarse a si mismo. Por ende todos estos  elementos, hacen que la imaginación activa sea mucho menos
programática. No existe meta que deba alcanzarse (ninguna “formación en la individuación”),
ningún modelo, imagen o texto como guía de la senda, ninguna postura física o control de la
respiración prescrita (y tampoco divanes, ni participación del analista en las fantasías). Uno
simplemente comienza con lo que se presenta desde adentro, o con una relativa situación onírica
en apariencia inconclusa, o un estado de ánimo momentáneo. Si surge un obstáculo, el meditador
es libre de verlo como un obstáculo o no; depende de él como debe reaccionar a éste. Así, cada
paso se vuelve una elección individual responsable, única, y por esa razón un verdadera transformación.pueden convertirse en una camisa de fuerza en el promontorio ni-más-ni-menos del
individuo. Como Jung señaló repetidamente, los seres humanos modernos ya están tan
fuertemente sobrecargados, tanto interna como externamente con preceptos, demandas,  consejos, lemas, sugestiones colectivas, idealismos y otras (también buenas) pautas, que es  quizás valioso el esfuerzo de proporcionarles una oportunidad para darse cuenta de su propia  naturaleza de una manera no forzada y totalmente auto-responsable.

Publicado febrero 8, 2017 por gabrieldaruich en Psiquiatría Clásica

jung mandalas de imaginacion activa – Buscar con Google   Leave a comment

https://www.google.com.ar/search?q=jung+mandalas+de+imaginacion+activa&ie=UTF-8&oe=UTF-8&hl=es-ar&client=safari#imgrc=IYERJ2WGg_3X3M:

Publicado febrero 8, 2017 por gabrieldaruich en Psiquiatría Clásica

El otro como espacio de uno: por ella   Leave a comment

Inusualmente hago uso de este blog para temas tan personales, pero quisiera dedicar este párrafo a mi esposa, Gimena, porque más allá de cualquier cosa muchas veces cuando hablamos de nuestro psiquismo lo hacemos en base a los que nos pasa. Así hay cosas que nos hacen crecer, cosas que nos hacen regresionar, y otras tantas que aunque representadas no son mas que carencias que se presentificaron en si, como noemas, pero sin alances téticos que permitan acariciar su complejidad y esencia.

El amor es una de esas cosas que no solo permiten una representación más adecuada de si mismo a través del otro, sino que permiten superar algo que usualmente entendemos como soledad, pero no es eso, la soledad es otra cosa. La soledad implica siempre un Otro, un ajeno, a que ante si mismo se presentifica, como  algo diferente de si, por eso uno esta solo no por la ausencia sino por su presencia. En estos casos la soledad esta en la distancia, en la transision que debe sumar nuestra mente para poder avanzar. Sin embargo en el amor pasa otra cosa, si este es maduro, si este se consolidad por la vía del amor, lo que nos sucede ahí es que el otro ya no es otra cosa, no es un ente, sino que es parte de  las cosas que nos consolaban ante si mismo, forman parte por tanto de nuestra ipsidad, y su presencia lejos de darnos la sensación de distancia, nos permiten comprender que el espacio es transiciónable, necesario y oportuno. Con el amor no es que no hay Otro, pero hay una forma de atemperar la distancia que implica la soledad, el espacio se vuelve propio, y la constitución de uno posible, gracias a lo que se impone en este espacio es una cercanía necesaria, para la constitución de uña terceridad que permite crecer y consolidarse. El amor no solo es correspondencia, sino tolerancia, frustración y pena, porque nuestra configuración pasa de la tragedia al conflicto, de la soledad al miedo a la perdida, aunque sea imaginaria de un objeto que se constituye como parte de si mismo, pero a la vez, como parte de lo que entendemos como deseo y amor. Porque el amor permite crear un sentimiento de identidad, permite eliminar por momento nuestra tendencia oscura y agresiva a la soledad, pera convertirnos en alguien lo suficientemente bueno. Es cierto que no siempre somos lo suficiente para el otro, no lo podemos colmar, y por momentos lo defraudamos, pero eso no implica no agradecer el haber estado con nosotros todo el tiempo que pudo soportarnos, y nosotros, intentar seguir apostando a esta eterna perdida, que es el amor…una perdida, con encuentro posible….una perdida con ganancia. Tal como dijo Goethe: cierto que en el mundo de los hombres no hay nada necesario salvo el amor…


Gracias amor y discúlpame por ser un tonto a veces, te amo….

Publicado diciembre 26, 2016 por gabrieldaruich en Psiquiatría Clásica

El problema del yo y su inautenticidad   Leave a comment

El inconsciente en la escuela fenomenológica parece un interdicto, una contradicción. En efecto es impensable para esta escuela una noción de inconsciente en términos psicologista. Puesto que hablar de un inconsciente, como una estructura propia, sería evitar todo factor positivo en relación a una intencionalidad que se despliega en relación a las evidencias téticas que constituyen la temporalidad noematica. En este sentido la idea de funciones que no se excluyen de la conciencia, son en cierta forma o inconsciente no es más que el horizonte de latencia de la conciencia, lo no tematizado o no atendido, pero pasible de presentación (Husserl, 1913). Esta franca puesta de distancia, seguida por casi toda la escuela fenomenológica, era en realidad, no sólo una posición ideológica, sino un intento por mantener una divisorias de aguas en función de no ser invadidos en un campo netamente teórico por concepciones que tenían más connotación clínica, que teórica: el objetivo de la fenomenología era el evitar la irrupción de un psicologismo, es decir, un conjunto de razonamientos que invaliden la lógica que se utiliza para la comprensión del ser, y lo que es peor, anule toda “historicidad” en el sentido de construcción subjetiva. Tal como dice Heidegger: “El espíritu viviente es como tal espíritu histórico en el sentido más propio del término”.

Pero si hay un concepto que muestra que la idea de que procesos implícitos, y no inclusivos en la conciencia, tienen lugar, es más, que una construcción es necesaria se da por medio del concepto de autenticidad.

En efecto si con el concepto de estado-de-yecto nos sumergimos en la temática más propiamente existencialista de este autor, que deja de lado toda aspiración de trascendentalismo en el sentido neokantiano del término. Con el otro concepto Heideggeriano del rechazo del concepto simple de presencia, en el sentido de que el yo, no es un ojo que puede actualizar todo lo que sucede como una verdad, dado que, se impone siempre un escotoma, hay algo del orden de lo aprensivo que no puede ser aprehendido por el yo como simple actualidad dada, no puede entonces haber una dependencia idealista y absurda del mundo del yo. El tema quizá que hacía dividir aguas era esta equiparación casi automática entre yo y conciencia, que daría para otro capítulo.

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Como quiera que sea, volviendo a autenticidad, hay que entender que la concepción de caída, o condición de yecta (Verfallenheit) implica siempre que el mundo es un estar con otros, es decir, que el campo de la actualidad está siempre con otros, por lo que tiende a interpretar el mundo por medio de la opinión común. A esto Heidegger denomina el mundo del “se”: “encontramos escandaloso lo que se encuentra escandaloso”. Es decir que el Dasein tiene la impresión “de comprenderlo todo, sin aproximación preliminar de la cosa”. Esto es lo que determina el estado de yecto o constitutivo del Dasein, en el sentido que la denominada estructura del se, determina y explica el estado interpretativo del Dasein. La inautenticidad del Dasein se daría por esta imposibilidad de poder abrirse a la comprensión de las cosas, dado que el se evita el aproximamiento de sí mismo.

Pero esta condición en Heidegger no parte de una estructura negativa, es una condición que puede ser revertida por medio de la comprensión de sí, alcanzando lo que denomina la autenticidad (Eigentlichkeit). Así dice: “en él se oculta una posibilidad positiva de conocer lo más originario, posibilidad que es captada de manera genuina sólo si la interpretación comprendió que su tarea primera, es la de no dejarse imponer nunca pre-disponibilidad pre-videncia y precognición (son los términos constitutivos de la pre comprensión) por la situación o las opiniones comunes, sino que debe hacerlas surgir de las cosas mismas por lo que quedará garantizada la comprensibilidad del tema” (Ser y Tiempo, 270).

tableau-sur-toile-marilyn-monroe-warhol-alhuilesurtoileTal como señala Lanteri-Laura esta es la vía regia para comprender, que la discusión vacua entre conceptos, no permite ver la dimensión que marca Heidegger, con esta distinción. Porque en efecto si comprender implica abrirse al proyecto, es decir, a lo dispuesto, implica abrir un proceso de elucidación, un discurso diferente, que permita encaminar a la comprensión del Dasein, en términos de su autenticidad. Como dice Lanterí Laura esta es la fase en la que Heidegger dio lugar a la existencia de la instancia inconsciente. Esto igual lo veremos en otra oportunidad.  inconsciente en la escuela fenomenológica parece un interdicto, una contradicción. En efecto es impensable para esta escuela una noción de inconsciente en términos psicologista. Puesto que hablar de un inconsciente, como una estructura propia, sería evitar todo factor positivo en relación a una intencionalidad que se despliega en relación a las evidencias téticas que constituyen la temporalidad noematica. En este sentido la idea de funciones que no se excluyen de la conciencia, son en cierta forma o inconsciente no es más que el horizonte de latencia de la conciencia, lo no tematizado o no atendido, pero pasible de presentación (Husserl, 1913). Esta franca puesta de distancia, seguida por casi toda la escuela fenomenológica, era en realidad, no sólo una posición ideológica, sino un intento por mantener una divisorias de aguas en función de no ser invadidos en un campo netamente teórico por concepciones que tenían más connotación clínica, que teórica: el objetivo de la fenomenología era el evitar la irrupción de un psicologismo, es decir, un conjunto de razonamientos que invaliden la lógica que se utiliza para la comprensión del ser, y lo que es peor, anule toda “historicidad” en el sentido de construcción subjetiva. Tal como dice Heidegger: “El espíritu viviente es como tal espíritu histórico en el sentido más propio del término”.

Pero si hay un concepto que muestra que la idea de que procesos implícitos, y no inclusivos en la conciencia, tienen lugar, es más, que una construcción es necesaria se da por medio del concepto de autenticidad.

En efecto si con el concepto de estado-de-yecto nos sumergimos en la temática más propiamente existencialista de este autor, que deja de lado toda aspiración de trascendentalismo en el sentido neokantiano del término. Con el otro concepto Heideggeriano del rechazo del concepto simple de presencia, en el sentido de que el yo, no es un ojo que puede actualizar todo lo que sucede como una verdad, dado que, se impone siempre un escotoma, hay algo del orden de lo aprensivo que no puede ser aprehendido por el yo como simple actualidad dada, no puede entonces haber una dependencia idealista y absurda del mundo del yo. El tema quizá que hacía dividir aguas era esta equiparación casi automática entre yo y conciencia, que daría para otro capítulo.

Como quiera que sea, volviendo a autenticidad, hay que entender que la concepción de caída, o condición de yecta (Verfallenheit) implica siempre que el mundo es un estar con otros, es decir, que el campo de la actualidad está siempre con otros, por lo que tiende a interpretar el mundo por medio de la opinión común. A esto Heidegger denomina el mundo del “se”: “encontramos escandaloso lo que se encuentra escandaloso”. Es decir que el Dasein tiene la impresión “de comprenderlo todo, sin aproximación preliminar de la cosa”. Esto es lo que determina el estado de yecto o constitutivo del Dasein, en el sentido que la denominada estructura del se, determina y explica el estado interpretativo del Dasein. La inautenticidad del Dasein se daría por esta imposibilidad de poder abrirse a la comprensión de las cosas, dado que el se evita el aproximamiento de sí mismo.

Pero esta condición en Heidegger no parte de una estructura negativa, es una condición que puede ser revertida por medio de la comprensión de sí, alcanzando lo que denomina la autenticidad (Eigentlichkeit). Así dice: “en él se oculta una posibilidad positiva de conocer lo más originario, posibilidad que es captada de manera genuina sólo si la interpretación 300px-zelig_postercomprendió que su tarea primera, es la de no dejarse imponer nunca pre-disponibilidad pre-videncia y precognición (son los términos constitutivos de la pre comprensión) por la situación o las opiniones comunes, sino que debe hacerlas surgir de las cosas mismas por lo que quedará garantizada la comprensibilidad del tema” (Ser y Tiempo, 270).

Tal como señala Lanteri-Laura esta es la vía regia para comprender, que la discusión vacua entre conceptos, no permite ver la dimensión que marca Heidegger, con esta distinción. Porque en efecto si comprender implica abrirse al proyecto, es decir, a lo dispuesto, implica abrir un proceso de elucidación, un discurso diferente, que permita encaminar a la comprensión del Dasein, en términos de su autenticidad. Como dice Lanterí Laura esta es la fase en la que Heidegger dio lugar a la existencia de la instancia inconsciente. Esto igual lo veremos en otra oportunidad. Mientras tanto a seguir encontrado nuestros modos de ser, como Woody en Selig

 

Publicado diciembre 8, 2016 por gabrieldaruich en Psiquiatría Clásica

Comenzando de nuevo

El estudio de los phaenomenon, es decir, lo que aparece, históricamente lo funda Husserl, como una forma de retornar al pensamiento natural. En esta circunvalación directa a una ingenuidad preobjetiva, pero razonada de antemano, se puede averiguar sobre la naturaleza eidética de los noemas. Retornar en este blog es volver a esta cosa para si en términos Kantianos, sur implica abrirse a un universo a la vez tan holista, como solipcista; tan sordo, como diáfano. Es por ello que en este retorno nuestra comprensión hace imperioso que nuestra intencionalidad se dirija al conocimiento, a su estructuración, como siempre el contenido es solo una apariencia vaga y circunstancial, esperanza perdida en la exteriorización de una forma sincrética, una representación que permite la disfunción de nuestra razón, y con ella, el estblecimiento de un campo de inminencia trascendental que permita, a lo -sartre, permitir esbozar conceptos que nos permitan razonar funciones y contenidos.

 Unknown

Bienvenidos de nuevo a la Gaya Psique!!!!!

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Publicado diciembre 6, 2016 por gabrieldaruich en Psiquiatría Clásica

La esquizofrenia desganada   Leave a comment

La esquizofrenia abúlica. Goldar describe un tipo de alteración en la esfera práxica, que ocasiona un grado de inercia mas o menos pronunciado. El centro sobre el cual se estructura este tipo de esquizofrenia es una reducción del impulso vital, es decir, una disminución del impulso del organismo para la acción. Esta alteración provoca a nivel subjetivo un estado de dejadez, desgano y postergación. Es este tipo de pacientes en los que predomina un síntoma negativo entre todos, a saber: la abulia. Al estar alterada fundamentalmente la iniciativa, deviene en el paciente un torpe estructuración de sus funciones ejecutivas, es por ello que estos pacientes adolecen de proyectos, si inician actividades pierden pronto el interés en ellas y dan la impresión de no inmutarse ante el reclamo que implora todo tiempo futuro al presente. Tal como dice Goldar “su existencia es un insulso contentamiento”.

La diferencia fundamental con la forma simple es la ausencia total de elementos delirantes, estados depresivos y/o hipocondríacos, y reacciones antisociales, lo que predomina en esta esquizofrenia es mas que nada la sintomatología negativa. A este tipo de esquizofrenia también se la ha conocido como esquizofrenia negativa. La idea de que la esquizofrenia es una alteración en las funciones ejecutivas, y por ende, un estado extremo de apatía denominada abulia no es nueva. Dide y Guireaud hablaban ya de la atimormia, en la que se producía una falla severa de la voluntad. En tal sentido las tendencias instintivas si bien están presentes, carecen de proyección, planificación y anticipación intelectual, por ende, a los actos impulsivos y disarmónicos, le sigue un estado de postración y abulia.

Publicado marzo 12, 2014 por gabrieldaruich en Psiquiatría Clásica

Las alucinaciones benignas   Leave a comment

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También se conoce como alucinación no-mórbida . El término alucinación benigna está en deuda con las palabras latinas  bene (bueno) y gignere (fue implicaría, dar a luz). Fue introducido en 1960 por el psiquiatra estadounidense Gordon Forrerpara denotar una alucinación que ocurre por fuera del contexto de una enfermedad o patología. Así utiliza Forrer el término alucinación benigno en oposición  al término alucinación maligna (es decir, una alucinación que se caracteriza por su persistencia, y  que está asociada con una afección psicopatología, por ejemplo en  las alucinaciones que ocurren en una esquizofrenia).  Tal como Forrer
sostiene: “Las alucinaciones son ocurrencias comunes sorprendentes. Pueden ser breves y benignas como en la alucinación auditiva mundana de escuchar el propio nombre cuando uno está completamente sólo. O pueden ser persistentes y malignas como en la alucinación auditiva de la esquizofrenia paranoide que acusan al sujeto de cosas aberrantes.  En las experiencias alucinatorias benignas de la vida cotidiana, los hechos de la experiencia generalmente se recuerdan. En la alucinación maligna de la psicosis, la preocupación por la experiencia sensorial subjetiva se vuelve intensa. . . porque en las alucinaciones benignas se termina en más o menos de completar la represión de la experiencia. Las alucinaciones malignas, por otro lado, devienen en delirios, que muchas veces alienan la propia experiencia. De forma análoga a las plantas que, en la germinaciónImagen, van a reemplazar a las semillas que tenía por las que crecieron “.

Fuente: 

Forrer, G.R. (1960). Benign auditory and visual hallucinations. Archives of General Psychiatry, 3, 95–98.

 

Publicado noviembre 4, 2013 por gabrieldaruich en Psiquiatría Clásica