El otro como espacio de uno: por ella   Leave a comment

Inusualmente hago uso de este blog para temas tan personales, pero quisiera dedicar este párrafo a mi esposa, Gimena, porque más allá de cualquier cosa muchas veces cuando hablamos de nuestro psiquismo lo hacemos en base a los que nos pasa. Así hay cosas que nos hacen crecer, cosas que nos hacen regresionar, y otras tantas que aunque representadas no son mas que carencias que se presentificaron en si, como noemas, pero sin alances téticos que permitan acariciar su complejidad y esencia.

El amor es una de esas cosas que no solo permiten una representación más adecuada de si mismo a través del otro, sino que permiten superar algo que usualmente entendemos como soledad, pero no es eso, la soledad es otra cosa. La soledad implica siempre un Otro, un ajeno, a que ante si mismo se presentifica, como  algo diferente de si, por eso uno esta solo no por la ausencia sino por su presencia. En estos casos la soledad esta en la distancia, en la transision que debe sumar nuestra mente para poder avanzar. Sin embargo en el amor pasa otra cosa, si este es maduro, si este se consolidad por la vía del amor, lo que nos sucede ahí es que el otro ya no es otra cosa, no es un ente, sino que es parte de  las cosas que nos consolaban ante si mismo, forman parte por tanto de nuestra ipsidad, y su presencia lejos de darnos la sensación de distancia, nos permiten comprender que el espacio es transiciónable, necesario y oportuno. Con el amor no es que no hay Otro, pero hay una forma de atemperar la distancia que implica la soledad, el espacio se vuelve propio, y la constitución de uno posible, gracias a lo que se impone en este espacio es una cercanía necesaria, para la constitución de uña terceridad que permite crecer y consolidarse. El amor no solo es correspondencia, sino tolerancia, frustración y pena, porque nuestra configuración pasa de la tragedia al conflicto, de la soledad al miedo a la perdida, aunque sea imaginaria de un objeto que se constituye como parte de si mismo, pero a la vez, como parte de lo que entendemos como deseo y amor. Porque el amor permite crear un sentimiento de identidad, permite eliminar por momento nuestra tendencia oscura y agresiva a la soledad, pera convertirnos en alguien lo suficientemente bueno. Es cierto que no siempre somos lo suficiente para el otro, no lo podemos colmar, y por momentos lo defraudamos, pero eso no implica no agradecer el haber estado con nosotros todo el tiempo que pudo soportarnos, y nosotros, intentar seguir apostando a esta eterna perdida, que es el amor…una perdida, con encuentro posible….una perdida con ganancia. Tal como dijo Goethe: cierto que en el mundo de los hombres no hay nada necesario salvo el amor…


Gracias amor y discúlpame por ser un tonto a veces, te amo….

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Publicado diciembre 26, 2016 por gabrieldaruich en Psiquiatría Clásica

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