TOC (3): Del espectro TOC a los neofílicos…   Leave a comment

 CHISTETOC2 Vamos a ir de a poco con el concepto de TOC pues se corre el peligro de pervertir conceptos, nada menos si mencionamos a Kraff-Ebing. Richard von Krafft-Ebing, a la postre, un psiquiatra que trabajaba en el asilo de Illenau, acuñó el término " pensamientos obsesivos ", el cual proviene del alemán" Zwang", su traducción sería mas o menos obligar o mandar a hacer. Así el decía "En la medida en que una idea [Eine Vorstellung] se impone cada vez con más fuerza y frecuencia, esta se hace valer ante la voluntad, una cuestión que, incluso en individuos sanos esencialmente constriñe la acción de la libre elección, pero en la enfermedad convierte al paciente en un autómata puro”. En su libro de texto sobre Psiquiatría de 1872 (Beiträge zur Erkennung . . . krankhafter Gemüthszustände, Krafft-Ebing )amplifica su concepto: reuniendo entonces un conjunto complejo de actos dentro de dos ambivalentes posiciones, a saber: las obsesiones y compulsiones. Krafft-Ebing debía que las obsesiones son "primarias", esto significaba que para él no eran un efecto secundario de algunos otras enfermedades, y que tenía un componente de gran alcance constitucional, derivados del propio carácter del individuo, pero a diferencia del delirio no era patológico: "En comparación con ideas delirantes, donde el contenido del pensamiento es patológico, en los pensamientos obsesivos no es una forma más de pensamiento que es patológico. La justificación para la clasificación de este tipo de perturbaciones como los delirios (Verrücktheit) es que la enfermedad es realmente constitucional, por lo tanto de larga duración y relativamente inmutable, y no es parte de las condiciones que el progreso del deterioro psíquico. Aquí también, los pensamientos obsesivos son primarios, lo que significa que no tienen tampoco una base afectiva solamente, y además sienta las primeras bases para pensar que existen allende extraordinarias profundidades en la vida mental inconsciente "(cita de 1879 edición, vol. II, p. 95). (Para estos escritores, una "base afectiva" significaba un derivado de la manía o la melancolía). La observación del bávaro no era menor ya que un colega suyo en 1868, nada menos que Griessinger denominó a estos pacientes “Melancólicos obsesivos. Casi antes de su muerte empiezan a llamarle la atención una serie de pacientes que no encajaban con la vida asilar del todo, reconociendo en además que su artículo se inspiraba a su vez de las observaciones de los Falret sobre la “maladie du doute”, los denominó "Grübelsucht" (Grübeln, quiere decir meditando sobre algo, y Sucht acción compulsiva o adictiva) después de un paciente comenzó a pensar en el diagnóstico pero no de una idea delirante, sino de una idea forzada: "No puedo librarme de mi eternas ideas continuo meditando [Grübeleien]; los pensamientos me persiguen constantemente y no dan un minuto de descanso”. Este hermoso trabajo fue publicado con el nada simple título Über einen wenig bekannten psychopathischen Zustand (Sobre estados de psicopatía poco conocidos). A su vezGriesinger en el Archivo de Psiquiatría y Enfermedades Nerviosas (Archiv für Psychiatrie und Nervenkrankheiten) que acá en Argentina fue editado y regalado en diversas oportunidades por instituciones y laboratorios, siendo una obra de gran difusión. Así vemos que en consecuencia la obra de Kraff-Ebing empezó a extender una nueva forma de pensar la semiología del acto psíquico no ya solamente como lo que subyace como por debajo del afecto, o bien como una idea irreverente, sino como un Zwang es decir un mandato, o bien, una obligación a hacer, la conceptualización es gigantesca, es decir, la idea de que una idea que ya se sabía que no era ego sintónico, ahora extendía sus terrenos al plano de lo representacional iterativo era el terreno firme para la compresibilidad del acto, para el comprender que las acciones parten o subyacen a un acto. Varios de estos autores fueron describiendo características y agregando otras para ir configurando el complejo semiológico de este trastorno. Pero a su vez otros autores como Pierre Janet en 1905 hablan de obsesiones, compulsiones y de dudas pensando mas en una idea fija. Quizá siguiendo al propio– Griesinger agregaríamos que deben ser forzadas y rumiantes, o que como para Kleist eran iterativas, o bien, que como vimos para Westphal eran egodistónicas, y como omitiremos ver para Luys procedentes de sí mismo. En este contexto es que Jaspers, en su “Psicopatología General”, se refiere a las obsesiones como “…aquellas ideas en las que el individuo está obligado siempre a pensar, mientras que está enteramente convencido de lo infundado de la angustia, de lo absurdo del impulso, de la imposibilidad de la idea…”. Así mismo, se refiere a la obsesión de validez cuando “…el individuo cree en un contenido significativo y sin embargo sabe que el contenido es falso. Existe una competencia entre convicción y saber lo contrario”. Y explica que “…en el juicio de la duda normal no es sentida la inexactitud ni la falsedad, …el asunto queda indeciso en ese acto unitario…”.Resumiendo para mitad de 1910 ya estaba el terreno fértil para pensar la idea o representación obsesiva como algo que era fijo o forzado, egodistónico, iterativo, no delirante necesariamente, y además, que proviene de un trasfondo de ideas complejas que parten del ser humano, dado que aunque no eran ideas secundarias a un desarrolo, a su vez, el individuo se sentía increpado o intimido por ellas, conforme lo cual debía hacer algo para evitarlos; en otras palabras se establecían representaciones de sus obsesiones como sí no fueran propias(Swagvollstellüng). Así veremos que tanto para la psicopatología clásica, como así también, para la más reciente pasan a ser los “obsesivos”,  o como los apodamos  TOC (trastornos obsesivos compulsivos) aunque como veremos luego para algunos autores no sea lo mismo. A continuación resumiremos algunos de los nombres mas importantes:

Denominación Autor
Manía sin delirio Pinel
Monomanía sintomática Esquirol
Pseudomonomanía Delasiauve
Locura de la duda Falret
Locura Lúcira Telrat
Locura de la duda con delirio de contacto Legrand Du Saulle
Enfermedad rumiativa Griessinger
Paranoia Abortiva Wesphall
Paranoia Rudimentaria Morselli
Neurosis Janet
DSM y Recientes TOC

 

Flecha Espectro del TOC: ¿Todos iguales? La noción de espectro fue introducida por Hollander en 1996, basado en la estimación del riesgo. Según este autor estos trastornos se pueden considerar un continuum con sobreestimación del daño en el extremo compulsivo (TOC, trastorno dismórfico corporal, anorexia nerviosa, hipocondría, despersonalización) y subestimación del daño en el extremo impulsivo (trastornos del control de impulsos, episodios bulímicos, trastornos de personalidad de cluster B -antisocial, límite e histriónico-) con estrategias de comportamiento de evitación del riesgo en el primer extremo y de búsqueda del riesgo en el otro extremo. Desde el punto de vista sintomático, la impulsividad y la compulsividad tienen en común la incapacidad de inhibir o retrasar comportamientos repetitivos. Sin embargo, la diferencia entre ambas radica en los centros impulsores de la acción: en la compulsividad se trata de disminuir el malestar asociado a los rituales, y en la impulsividad se trata de obtener placer. Aún así, se han descrito casos de sujetos que presentan características compulsivas e impulsivas. Por otra parte, estos mismos autores se basan en la hipótesis de que esta dimensión se encuentra delimitada en un marco biológico de hiperfrontalidad y sensibilidad serotoninérgica aumentadas asociadas a los trastornos de carácter compulsivo e hipofrontalidad y niveles serotonérgicos presinápticos elevados asociados al grupo de trastornos de control de impulsos (de este tema nos ocuparemos en el próximo apartado). Dentro del trastorno de espectro obsesivo compulsivo, también se encuentran un conjunto de enfermedades neurológicas determinadas, ya que es significativamente estrecha la relación clínica que vincula los TOC con patologías orgánico-cerebrales subcorticales (Sme. de Guilles de la Tourette, corea de Sydenham, encefalitis de Von Economo, epilepsia temporal, necrosis bipalidal, enfermedad de Parkinson, enfermedad de Huntington, etc…) cuya lesión se sitúa en los ganglios de la base. En estos casos los fenómenos clínicos son muy similares a los auténticamente obsesivos, y aunque en el caso de las patologías neurológicas se produzcan impulsiones y en el TOC primario surjan compulsiones de intensa actividad cognitiva y resistencia al fenómeno, es de relevancia que la vinculación clínica más estrecha del TOC sea con patologías que afectan los mismos circuitos fronto-basales que se encuentran implicados en la patología obsesiva primaria. (de la cual también hablaremos más adelante). En resumen en este espectro además de las impulsiones y las compulsiones, se incluyen la hipocondriasis, el trastorno dismórfico corporal, los trastornos de la conducta alimentaria, la despersonalización, el síndrome de Gilles de la Tourette, latricotilomanía, el juego patológico, las compulsiones sexuales, y la automutilación. La asociación con anorexia nerviosa, que para estos autores formaría parte del espectro, es estimada en el 28%. Los pensamientos obsesivos más comunes en la anorexia nerviosa son: temor a no actuar con corrección, la simetría, el orden y el miedo a que suceda algo terrible, vinculados a la comida (preocupación por la imagen corporal, dieta y ejercicios excesivos). La dismorfia corporal frecuente en estas pacientes también forma parte del espectro. A nuestro criterio es Yaryura Tobías quien mejor discrimina los alcances del espectro. En el “Teorema del trastorno obsesivo compulsivo” propone que la sintomatología se instalaría paulatinamente a partir de dos ejes, de tiempo y espacio. En los niños comenzaría, en algunos casos,  como algo más motriz, partiendo desde los ganglios de la base hacia el lóbulo frontal, estableciéndose con el tiempo, el circuito corteza orbito-frontal-ganglios de la base.

¿La obsesión es siempre costumbrista? No necesariamente al obsesivo lo encuentres en una oficina junto a un escritorio, mirando un almanaque. Así existe también otras obsesiones menos visibles. Así, por ejemplo, la búsqueda obsesiva de las cosas nuevas ha sido catalogada por científicos japoneses como la "neofilia", un mal que, para deleite de las empresas de manufactura, sólo se cura con visitas frecuentes a la tienda más cercana. Psicólogos de la Universidad de Yamagata, al nordeste de Tokio, aseguran que factores genéticos, relacionados con una enzima presente en las mitocondrias, vuelven al paciente vulnerable a los nuevos lanzamientos comerciales. Según el estudio de la universidad nipona publicado recientemente por la revista Psychiatric Genetics, la "neofilia" afecta sobre todo a "personas brillantes y con alto nivel educativo" quienes sufren el mal a veces sin darse cuenta y la confunden con una simple adicción. La hipótesis ayuda a explicar la conducta de los llamados "compradores tempranos", generalmente adolescentes cuya afición por lo recién salido al mercado los convierte en conejillos de indias de las empresas de publicidad donde se les conoce desde hace años con la denominación inglesa "early adapters". A este tipo de personas debe hacer referencia James Murphy en su tema I Loosing my Edge, quien para mi tiene una obsesión inversa, consistente en sentirse compelido a odiar a quienes buscan lo viejo, quizá tenga miedo de perder sus propios recuerdos…. ajaja!!!…..

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Publicado diciembre 4, 2010 por gabrieldaruich en Psiquiatría Clásica

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