Jaspers 6. Husserl, la grieta y la salvación anodina.   Leave a comment

 

Husserl str. Freigurg Husserl fue maestro tanto de Jaspers, como así también de Heidegger y supuestamente es considerado el fundador de la  escuela fenomenológica. De acuerdo con Husserl, la filosofía estaría en condiciones de presentar una doctrina de las verdades que se fundamentan en una validez absoluta. En esta búsqueda de la verdad absoluta parte de la fenomenología del espíritu, con el propósito de descubrir si una verdad absoluta puede ser descubierta a partir del análisis de los fenómenos que se presentan al estudiar la conciencia del hombre. Por “fenómenos” Husserl entiende todo acto de la percepción sensible, o bien de conocimiento intelectual que hace su “aparición” en la conciencia. La conciencia se podría entender, por consiguiente, como el fondo sobre el cual los fenómenos seHusserl_AntonioPerez_m vinculan con la voluntad, en otras palabras, recibe y conecta a los fenómenos. Ahora bien, Husserl luego señala que cualquier fenómeno no es una “esencia ideal”, puesto que puede ser percibido por la mente y a la vez constituye el “contenido de la conciencia.” En el fondo esta noción de esencia es entendida por Husserl en forma similar a como platón entiende las Ideas, Husserlpero con la diferencia – que vienen de dentro de los fenómenos y no están separados de ellos. En cambio la Ideas en platón son externas a los fenómenos, y escapan de la realidad sensible (formando parte de la realidad inteligible). Pero aclaremos un poco mas esta cuestión: Las esencias ideales, que constituyen el contenido de la conciencia, no dependen de la realidad o de la existencia de un mundo exterior. En otras palabras, aun suponiendo que el principio cartesiano de que la conciencia pueda ser engañados en cuanto a la existencia real de todos los objetos que lo rodean, no pueden ser engañada por aquello que es realmente experimentado en la propia conciencia. Los objetos de la propia experiencia puede ser reales o imaginarios, pero esas experiencias son el contenido verdadero de la conciencia, y, como tal, tienen un elemento absoluto (esencia ideal) que ha de distinguirse de lo contingente (la existencia).

Ahora bien, es la esencia ideal aquella la que otorga un significado a los hechos de la experiencia. En tanto que, cualquier  conocimiento y así como juicio de los hechos de la experiencia debe ser precedidos por el conocimiento de las esencias ideales, porque abren el camino a una comprensión de qué es la realidad en sí misma. Estas esencias se pueden combinar para formar parte de otras, constituyendo progresivamente un patrón más complejo – por ejemplo, la idea de las especies, de la moral, de la estética. Pero no importa lo mucho que el patrón puede ser ampliado ya que nunca contendrá el Ser en su totalidad. En consecuencia el Ser para Husserl es trascendente, mientras que el patrón de las esencias, por mas complejo que sea, es en sí mismo una actividad de la consciencia que determinará un fenómeno.

¿Porque dijimos todo esto: pues Jaspers es alumno de Husserl? En consecuencia para Jaspers la trascendencia – como  única y absoluta – es siempre más allá, y justo a las afueras de la conciencia de sí. Pero a diferencia de Jaspers, es la psicología la que permite este acercamiento: Así cuanto más una persona aclara su existencia, más el Ser Absoluto seguirá siendo de él. Si bien para amos la trascendencia del ser es intangible a la experiencia humana. Así pe

Leo Garcia…”Nadie Salva”

nsamiento sólo en la medida en que se constituye como una facultad que ilumina la existencia, esto es lo que es “razón” por parte de Jaspers.. En efecto, la existencia, por un lado, iluminada a la razón, en tanto que nos hace consciente de nuestras propias limitaciones; por otra parte, la razón nos muestra otros modos de existencia, y al fin de cuentas, nos muestra lo trascendente. En consecuencia la razón si bien puede estar relacionada con un fin inmediato limitada, en su devenir se constituirá en un verdadera finalidad teleológica. .

Así pues, la trascendencia del ser es siempre algo que está mas allá de nuestra realidad, y cualquier intento de alcanzarla está destinado al fracaso. Hay en por tanto en nuestra existencia una barrera infranqueable, un límite más allá del cual no hay trascendencia, inaccesible por el arrojamiento del ser al mundo. Sin embargo, el Ser trascendente puede ser percibido en forma de “cifras” o personajes simbólicos expresados por las cosas del mundo. La filosofía, en su búsqueda de ser, lee estas cifras como todo rastro del ser, como signos y las señales apuntan hacia la profundidad máxima y la plenitud del ser. Esto es lo que vuelve a Jaspers como dijimos antes un disidente: el no era el buen filosofo que esperaba Husserl (como una vez reprochó el maestro al alumno), en cambio el era un gran psiquiatra, y por tanto, era un testigo del error, del quiebre y de la falla: el Ser no necesariamente se nos manifiesta en un amanecer iluminado o por medio de una vida de sistemático conocimiento. Muchas veces el conocimiento es propiamente subjetivo, en la medida en que las experiencias son las que contribuye a otorgar la “razón” a las ideas que configuran nuestro ser en el mundo. O como dice un  viejo tema de Leo García el punto es siempre que “Nadie Salva”…

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Publicado octubre 16, 2010 por gabrieldaruich en Existencialismo

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