Jaspers 5. La conciencia en Jaspers: Una fenomenología de la existencia   Leave a comment

 

200px-Edmund_Husserl_1900 La relación de la filosofía jaspersiana con la fenomenología de Husserl difieren sustancialmente tanto del compromiso como de la asimilación crítica, pero a su vez tienen en común dos supuestos fundamentales: en primer término, para Jaspers la conocidoexistencia desborda (abarca) la conciencia, manteniéndose la fenomenología básicamente dentro del ámbito de ésta última; en segundo término, Jaspers reclama para la filosofía una dimensión práctica (ética) que deberá encauzar el pensar hacia la vida práctica del sujeto que piensa como orientación de la reflexividad, en la que la dimensión contemplativa de la theoria ha sido rebasada desde la experiencia de la condición desgarrada de la existencia. En consecuencia el encuentro con la fenomenología de Husserl reveló a Jaspers no sólo la rigurosa disciplina de este pensamiento, sino la confirmación de su propia convicción acerca de la necesidad de «poner en claro los supuestos admitidos sin darse cuenta».

Por otro lado como dijimos al principio Jaspers pronto se va a diferenciar de Husserl de ahí que éste haya repetido hasta el cansancio: “Jaspers me desilusionó como filósofo”. En el fondo la cuestión es mas compleja que una desilusión, Jaspers para ese entonces era un médico psiquiatra: Para él filosofar no contribuye a nada si se limita a «mirar los fenómenos conformándose como contemplador lo mismo que en las ciencias», ya que éste constituye un pensar que al mismo tiempo es acción interior, con consecuencias en la existencia de quien lo realiza, en la que se pone de manifiesto su verdad. Así desde las investigaciones lógicas de 1900 hasta la publicación del psicopatología general de 1913 sus valoraciones de la ideas de Husserl cambian. Así él estima que el valor de la fenomenología se restringe a su fertilidad metódica para describir fenómenos particulares, en su caso, para describir las vivencias de los enfermos mentales:

«La actitud fenomenológica es un punto de vista y se ha expuesto detalladamente en un capítulo de este libro. Pero la idea del libro es justamente que sólo es un punto de vista e incluso un punto de vista subordinado»

Para entender esto debemos volver a Husserl quien tiene una visión panorámica de la conciencia, es decir que impone una  dialéctica donde la conciencia es el campo continuo sobre el cual puede desplegarse. En cambio para Jaspers la conciencia no admite tal derecho de asilo, siguiendo en parte a Nietzsche, no hay lugar para una dialéctica de las «tensiones», y las «rupturas» parecen no tener cabida. Pues desde la sola perspectiva de la razón es posible la continuidad, cuando la enfermedad irrumpe la conciencia sólo deja ver, por decirlo así, su «continuidad», es decir, que no se puede rectificar necesariamente en un sentido «lineal» o lógico-deductivo. En este mismo orden de ideas, la vía propuesta por la fenomenología de Husserl para la desobjetivación de la conciencia, resultaría así insuficiente para «desmontar » de la interpretación filosófica acerca de la psiquis patógena (interpretación que Jaspers considera un requisito indispensable para la comprensión de las patologías) aquellas estructuras «objetivadoras» del lenguaje científico, también insuficientes para esta comprensión.180px-Guillaume_Apollinaire_1914

La noción de «enfermedad psíquica» adquiere entonces un significado completamente nuevo en el hombre, sin posibles analogías con las alteraciones de la conducta en la vida animal: «Para el hombre (…) es base de su enfermedad su imperfección, (…) su libertad y su posibilidad ilimitable. Para él es vitalmente imposible, en comparación con los animales, una perfección originaria. Tiene que conquistarla como forma progresiva de su vida»

En consecuencia si bien tanto Husserl, como Jaspers, desarrollarán sendas concepciones en las que se trasciende el ámbito de lo «psicológico» y de la concepción del mundo propia de las ciencias de la naturaleza. Lo que en Husserl sigue siendo, tras esta superación, una filosofía de la conciencia, en Jaspers constituirá una filosofía de la existencia que, si bien puede apoyarse en la descripción fenomenológica, no queda reducida a la autorreflexión, en tanto se encamina hacia la comprensión de las «condiciones» (situaciones-límites) que constituyen para Jaspers la fisonomía existencial del hombre individual, en cuyo ámbito se abre, al mismo tiempo, la posibilidad de la reflexión a la par que se establecen sus límites. Desde la psiquis humana (cuya expresión radicalmente problemática lo es la psiquis patógena) hacia la conciencia reflexiva; y desde ésta a la existencia, el camino propuesto por Jaspers reclamaría una crítica al psicologismo no desde una  filosofía de la conciencia, sino desde la filosofía de la existencia que abarca a la conciencia y la desborda, para introducir en el ámbito de la reflexión filosófica lo irreflexivo, lo irracional y lo anti-racional.

La e-xistencia de un surrealismo. El termino surrealismo procede de Apolinaire , quien los acuñó en 1917. En el programa de mano que

 

escribió para el musical Parade (mayo de 1917) afirma que sus autores han conseguido:

    • ”una alianza entre la pintura y la danza, entre las artes plásticas y las miméticas, que es el heraldo de un arte más amplio aún por venir. (…) Esta nueva alianza (…) ha dado lugar, en Parade a una especie de surrealismo, que considero el punto de partida para toda una serie de manifestaciones del Espíritu Nuevo que se está haciendo sentir hoy y que sin duda atraerá a nuestras mejores mentes. Podemos esperar que provoque cambios profundos en nuestras artes y costumbres a través de la alegría universal, pues es sencillamente natural, después de todo, que éstas lleven el mismo paso que el progreso científico e industrial”.

Para la década del 20 ya no había en ciertos programas culturales derecho de subvención para la racionalidad, es por esto, que podemos entender el movimiento reflexivo de Jaspers como un desorrollo arojado a su propia época, solo de esta manera podemos entender como avanza Jaspers, luego veremos su relación intrínseca con Heidegger y Sartre. La animación es de André Bretón.

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Publicado octubre 8, 2010 por gabrieldaruich en Existencialismo

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