La obsesión: Una jungla afuera   Leave a comment

OCD2 Cuando una idea mórbida se presenta a la mente del enfermo puede recibirla de modos muy distintos, y esa reacción psíquica (que es información de primera importancia para nuestro paciente) nos reve1a mejor que cualquier otro indicador la naturaleza y gravedad del mal por el cual consulta. Veamos, por ejemplo, a un perseguido, quien, en nombre de interpretaciones tendenciosas o de alucinaciones, se cree victima de la animosidad apasionada de enemigos personales: se trata aquí de un delirio sistemático, de una convicción irrazonable adoptada sin reserva. Otros enfermos, alga mas conscientes de su estado mórbido, admiten que su mente no esta “pasando por su mejor momento” y se quejan por ello, pero agregan que son victimas de una locura provocada: así se los fastidia, se los persigue quitándoles precisamente, su libre arbitrio, se los “hipnotiza” o “magnetiza”; estas ideas de influencia, tan irreductibles, constituyen a veces delirios sistemáticos, aunque representan, sin embargo, por su grado de integración de su sí mismo, un interludio evolutivo entre el delirio habitual, que es verbigracia esencialmente “objetivista”, y la obsesi6n, esencialmente “subjetivista”‘. En la obsesión el mal no se atribuye a una acción de origen externo, con aplicación interna, como en ‘las ideas de influencia. Aquí el enfermo, asombrosamente consciente de su trastorno mental lo considera una manifestación espontánea, se ve compelido a pensar en ello.  De ahí que trate de dominarla por arranques  de energía o que, aterrado de su dolorosa impotencia  solicite el auxi1io del medico. PeroOCD no tiene remedio pues la obsesión agresiva y tenaz, vuelve a la carga, multiplica sus asaltos, abate la toda resistencia voluntaria. EI conflicto prolongado, incesante y angustioso, del enfermo consigo mismo se traduce en drama de la conciencia racional que se siente por tanto sitiada y bloqueada “Por un automatismo rebelde, definen harto bien la obsesión, cuyo sentido etimológico es, en decto, el de sitio, bloqueo (obsessio). Pero hagamos lo que nadie le gusta hacer, propongo que distingamos la obsesión de la idea fija: e1 obseso es presa de su duda: lucha contra su idea, que lo procrastina. Duda y vuelve a dudar. Por el contrario, e1 sujeto afectado por una idea fija cree en ella sin vacilación y  sin discusión: tiene un “pequeño delirio”, o como diría un viejo maestro mío: “toda idea fija es una idea inútil”. Así por ejemplo el hipocondríaco que se considera atacado de tuberculosis 0 de cáncer es ya un obseso y ya (muy frecuentemente) un convencido, seguro de su diagnostico. Por otra parte, entre los dos estados, de espíritu existe toda suerte de matices. Podemos reconocer fácilmente, desde la infancia gracias al análisis, a los candidatos a la obsesi6n. Son emotivos, ansiosos, dominados por terrores nocturnos, timidez o pudores excesivos, repugnancias extremas y escrúpulos desproporcionados.  Por ejemplo un paciente mío durante niño que a la noche gritaba y llamaba a su madre varias veces; y la madre, ya impaciente, le amenaza con “pegarle” este solía entonces responderle: “Pégame, pero quédate!”. En otro caso una paciente no quería comer huevo porque  ha observado, en la cáscara del huevo, manchas sospechosas, este mericismo ronda mas la idea fija, de hecho la paciente tenía rasgos paranoides.   En los adultos, entre los sujetos ‘supuestamente normales, y a menudo entre los mas distinguidos, se observan  con cierta frecuencia obsesiones menudas que constituyen rasgos de una determinada anomalía, y no un estado mórbido propiamente dicho. Por ejemplo, la persona que después de echar una carta al buzón se pregunta angustiada si escribió bien .a dirección 0 si no se equivocó de sobre; o el individuo que no puede dormir por temor a no haber puesto cerrojo a la puerta 0 a haber cerrado mal la llave del gas; debe ir a verificar, en ocasiones repetidas veces, que su alarma es en vano. Otros son algo impulsivos: si encuentran un piedra en la acera no pueden evitar el aplicarle, en forma mas a menos subrepticia, un puntapié (remito aquí también a que solución encuentra el hombre de las ratas ante tal situación, ante la piedra que dejo en espera de la venida del carruaje); o bien, como pude observar el otro día, un hombre al pasar cerca de los sacos puestos en el aparador de un al macenero, toman, a hurtadillas, algunos caramelos y continúan su camino con desenvoltura, por supuesto que me asombró mas su mal gusto que su obsesión pues los caramelos eran ácidos.
Monk-monk-325638_1024_768 La ciudad como una jungla. Monk era un brillante detective de homicidios que trabajaba para del departamento de policía de Califormia hasta que su esposa Trudy falleció en un atentado con coche bomba en 1997 mientras iba a comprar medicina para Ambrose. El Sr. Monk sufrió una crisis nerviosa, se quedó catatónico y no quiso salir de casa durante los tres años siguientes. Con la ayuda de la enfermera Sharona Fleming, el Sr. Monk pudo finalmente salir de casa, y empezó a ofrecer servicio de consultoría a la Policía en casos de especial dificultad. El capitán Leland Stottlemeyer y el teniente Randall Randy Disher suelen llamar al Sr. Monk cuando son incapaces de solucionar un caso. Stottlemeyer suele desesperarse a menudo por culpa de

las manías del Sr. Monk, aunque respeta a su amigo y su peculiar manera de observar las pruebas y resolver los crímenes.La atención obsesiva del Sr. Monk a diminutos detalles inapreciables para los demás, le conduce a discrepar siempre de las teorías aparentemente más obvias, a encontrar patrones de conducta, encontrar conexiones entre caso el Sr. Monk ha resuelto 104 homicidios, aunque sólo conserva 100 trofeos, porque es un número redondo. De todos modos no es curioso que su edad sea motivo de controversia pues precisamente a los 8 años fue víctima de un abandono por parte de su padre, es por hay dos cosas que Monk nunca pudo resolver cual es su edad, y la causa de la muerte de su esposa (con quien se reconcilia en el tercer episodio pero la matan). El problema de Adrian Monk es un TOC en realidad complicado con manía porque el rol de la defensa obsesiva está apuntalado a evitar la angustia de los flashbacks que debería tener una persona con estrés postraumático, la edad por ejemplo, permanente error de su identidad demuestra cuan fácil se despersonaliza; por otro lado sus necesidad no ocultar sus actos obsesivos, nos muestra que la mujer cumple un rol de resistencia, de desplazamiento, en función con el cual evita revivir las situaciones de abandono, así n el episodio 9 (Monk y el maratonista) de la primera temporada, el Sr. Monk le da la mano a

dos mujeres blancas y a un hombre negro, y entonces pide su toallita para limpiarse por temor a los microbios, es evidente que lo que Monk prefiere ser rotulado de racista a que conozcan sus manías, lo que lo acerca a una compulsión de repetición (una idea fija) la de evitar revivir confrontarse con el complejo paterno. En consecuencia el eje de Monk no es ni su TOC, ni su PTSD (Trastorno por estrés post traumático) sino su confusión que le permite aislarse de toda acto del pensar, es un ser que báscula entre la obsesión, y la cronificación de la misma en la compulsión, si yo fuese el guionista lo volvería algo impulsivo ahora.

 

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Publicado julio 17, 2010 por gabrieldaruich en Salud Mental

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