Paranoias IX. La llegada de los DSM y la paranoia: Freud, la soga.   Leave a comment

 

dsm1 El primer volumen del DSM (Diagnostic Stadistical Manual de la APA*): sale en 1952 y fue notable por su enfoque revolucionario en el que muchas enfermedades psiquiátricas se convierten en "reacciones" de diversos tipos. Así en los trastornos psicóticos , "había" reacción esquizofrénica del tipo paranoide ; así como "Reacciones paranoides": subdivididas, a su vez, en "paranoia" y "estado paranoide” respectivamente. Esta distinción entre la paranoia y la esquizofrénia paranoide se corresponde aproximadamente a la distinción de Kraepelin entre la "demencia paranoide" y "Verrückheit -Paranoia. "Se instituyó también la distinción de Kraepelin entre factores etiológicos, tomando a menudo" a los factores endógenos " como determinantes, enfermedades y psiconeurosis. DSM "Uno" también incluyó el trastorno "paranoide de la personalidad". En el DSM-II en 1968 se mantuvo la esquizofrenia paranoide del DSM-I y la paranoia como reacción,dsmiv pero paso a denominarse genéricamente como "estados paranoides": dentro de ellos la "la paranoia", era uno de esos estados, a la vez que era "condición extremadamente rara"); luego estaba le mencionado "estado paranoide involutivo" (también llamado "involución parafrenia como un posible resolución). El desorden "Paranoide de la personalidad" del DSM-I se mantiene impoluto, quizá por el clima político que se vivía. En el DSM-III (1980), fue quizá la edición mas polémica, poco había cambiado en la paranoia como nosología (un desorden raro). Allí estaba a la cabeza la esquizofrenia: "tipo paranoide", y , entonces la "trastornos paranoicos." Uno de estos trastornos era "la paranoia", con su desarrollo insidioso y su sistema delirante inquebrantable; finalmente se hizo algo de revisión en torno a la literatura Francesa al reconocer el trastorno delirante compartido fue "trastorno paranoide compartido" (una vez conocido como folie à deux) además se sumo un "trastorno paranoide aguda" de inicio rápido a menudo bajo tensión. Esta edición admitido, como antes, "trastorno paranoide de la personalidad". El DSM-III-R en 1987 dio la innovación considerable. (1) el trastorno paranoide compartido se convirtió en "Trastorno psicótico inducido.; (2) Aunque el subtipo esquizofrenia paranoide  pudo mantenerse, paranoia, como tal, pasó a llamarse "trastorno delirante". "La característica esencial de este desorden ", según el Manual," es la presencia de una delusión persistente, no extraña que no se debe a cualquier otro trastorno mental "(p. 199). Curiosamente se equipara con el la definición del DSM-III, que decía que la paranoia significa, básicamente, delirios de persecución o de los celos. A su vez el trastorno delirante se divide en subtipos: erotomaníacos, grandiosa, celoso, persecutorios y somáticos. Como siempre la personalidad paranoide se mantuvo sin cambios en su esencia. El DSM-IV no cambio demasiado al respecto, esperamos el DSM V con esperanzas de una revisión, que como hemos visto es necesaria, esta fue la intensión de estos dos meses que nos dedicamos a la paranoia.

La soga. Este filme narra el estrangulamiento de un inocente por dos individuos que aspiran a convertirse en el "superhombre" de Nietzsche, esto es, en aquel que es capaz de crear sus propios valores y no seguir al rebaño o aquel cuya inteligencia y voluntad le autorizan a saltarse las reglas que sólo valen para los débiles. La película es, además, un alarde técnico y una violación flagrante de la ley más elemental del cine, la de que el cine es montaje, ya que la acción transcurre toda en un solo plano-secuencia. No hay ningún corte que interrumpa la acción, aunque como los rollos de cinta tenían una duración limitada, cada aproximadamente 10 minutos el director hacía pasar a un personaje por delante del objetivo de la cámara para así poder fundir en negro, cortar y cambiar de rollo sin que se notara. Pero lo que nos muestra La Soga es la condición homosexual de la pareja protagonista, que es malévolamente, siendo utilizada por Hitchcock para realzar como la depravación moral y la paranoia resguardan una relación intrínseca con las relaciones vicariantes tal como postulo Freud. Resulta de una increíble obscenidad el paralelismo entre los momentos posteriores al asesinato y una posible relación sexual, véase el interés de Brandon por saber que Philip sintió, el llamar como fiesta un asesinato y la necesidad de la “erección de la fiesta” como una expresión de un sublime arte que debe ser expresado. Finalmente todo este acto es seguido por la citación de la madre y el padre de David, para poder entablar relaciones con ellos como necesidad de crear un saber, una explicación para sí mismo como para los demás. Como nos dice Brandon a Philip: “Tenemos una explicación muy La soga tapasencilla: ¿que te preocupa?”

Freud y la soga. Tanto en los esquizofrénicos como en los paranoicos, Freud supone una desaparición de la libido de objeto en provecho del investimiento del yo, y el delirio tendría como función secundaria la de intentar retrotraer la libido al objeto. Esta reflexión ya se encuentra en los trabajos de K. Abraham (1908), que opone, a propósito de la demencia precoz, los dos tipos de investimiento, del mismo modo como supone para la persecución un origen erótico, no siendo el perseguidor al principio sino el objeto sexual mismo. El mecanismo proyectivo. Al retomar esta tesis, Freud le va a dar un desarrollo muy importante, puesto que va a fundar lo esencial de su teoría: el delirio de persecución, en efecto -lo mismo, por otra parte, que los delirios erotomaníacos y de celos-, sería siempre el resultado de una proyección, que produce, a partir del enunciado de base homosexual “Yo, un hombre, amo a un hombre”, primero su negación: “Yo no lo amo, lo odio”, y luego la inversión de las personas: “El me odia”. Por medio de esta proyección, lo que debería ser sentido interiormente como amor es percibido como odio proveniente del exterior. El sujeto puede evitar así el peligro en el que lo colocaría la irrupción en su conciencia de sus deseos homosexuales. Peligro considerable a causa de la fijación de estos enfermos al estadio del narcisismo, lo que freud hoy haría de la amenaza de castración una amenaza vital de destrucción del yo. El delirio por lo tanto aparece como un medio para el paranoico de asegurar la cohesión de su yo al mismo tiempo que reconstruye el universo, además como posee un yo débil que es incapaz de experimentar angustia, le cuesta emplear mecanismos de defensa maduros y establecer relaciones de objeto consistentes, por lo cual desviaría la angustia, ante un conflicto entre las recurriendo a la proyección y, por la otra, a la agresividad: así un delirio de persecución es un esfuerzo para defenderse del fantasma del anhelo de saber, que expresaría la feminización exigida por su vocación divina, es por ello que en la mitología quienes compiten con los dioses son siempre castigados; en consecuencia este fantasma, presente en la evolución normal del varón, sólo deviene causa de psicosis porque hay en la paranoia un punto de fragilidad situado “en alguna parte de los estadios del autoerotismo, del narcisismo y de la homosexualidad” es decir que hay una falla en el establecimiento del complejo paterno, esto se relaciona con Lacan y el concepto de que la psicosis es una falla en el establecimiento de un significante fundamental. Pero eso lo veremos en otro capítulo, con este breve epistolario termina nuestra encíclica de las paranoia, al menos me doy por conforme por ahora.

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Publicado marzo 20, 2010 por gabrieldaruich en Psiquiatría Clásica

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