La paranoia III: La visión dinámica   Leave a comment

pp1 El estudio analítico de las paranoias es mas bien complejo, es una empresa llena de accidentes, sin embargo uno de los conceptos iníciale sobre los que Freud parte para el estudio de la paranoia se encuentra en los trabajos mas tempranos del autor donde el describe a la proyección como un posible rol de la defensa en los casos de paranoia (Las neuropsicosis de defensa, 1896).  Desde entonces empieza a salir de suyo que para Freud había en estos casos un retiro de la investidura pulsional, este destino de la pulsión sería la marca de fuego que permitiría exonerar al psicótico de toda posibilidad de análisis por ese entonces, puesto que en tanto la proyección era la meta de la pulsión, y al mismo tiempo, el objeto del cual es fuente se encontraba enganchado de forma proyectada, de tal manera que el psicótico evadía el principio de realidad, y la posibilidad de toda construcción en base al proceso secundario. En otras palabras la construcción Freudiana del concepto de psicosis nos ofrece desde el principio una especie de complejo funcionamiento del individuo, en tanto que éste, operaría tal como en un sueño preso de su delirio, es decir, en un registro propio del proceso primario. Sin embargo es en los años posteriores que las conceptualizaciones psicoanalíticas en torno a la paranoia adquieren mas solides cuando Freud pasa a entender que en realidad si la libido no está estancada, y es proyectada, es por medio de un drang (empuje) o moción que si no tiene por destino un objeto externo, ha de tener un objeto interno; por otro lado, Freud toma de su discípulo Jung el concepto de introversión libidinal por medio del cual se explica que la libido es retirada del mundo exterior, para constituir un núcleo autista, con una diferencia sustancial: en tanto esta construcción autista no puede escapar a las leyes de la pulsión requiere de una descarga que si no se produce sobre el objeto, se produce entonces sobre el mismo yo, produciendo energía libre flotante, este Quantum excesivo de energía psíquica evidentemente obliga al individuo a tener que sufrir montos de angustia mas altos, lo que explica un motivo inmediato de la defensa, a saber: la necesidad de proyectar gran cantidad de energía psíquica al exterior por medio de procesos primitivos para poder mantener un nivel energético cercano a un monto menor. Ahora bien no intentaremos hacer aquí historia del psicoanálisis, sino síntesis de los conceptos psicoanalíticos, síntesis sin entrar en artificios técnicos.la actriz
La paranoia es la expresión de una fijación narcisista y también la de la lucha contra esta fijación. Freud introduce la función del narcisismo a fin de explicar el rol de los deseos homosexuales. Y propone una secuencia de desarrollo: autoerotismo, narcisismo y amor objetal. La elección homosexual sería de naturaleza narcisista y sería anterior a la elección heterosexual: el sujeto se toma primero a sí mismo como objeto de amor. Estas tendencias homosexuales derivan posteriormente hacia la catexia social: amistad, camaradería, espíritu de cuerpo. Los paranoicos se defenderían contra una sexualización de esos intereses sociales siempre unidos a una proximidad narcisista demasiado importante. Para explicar esta defensa, Freud declinará, pasando por diferentes personas verbales, una proposición. Construirá una especie de gramática de la paranoia. Son fórmulas que desde entonces se han hecho célebres, casi caricaturescas, si uno las aplícara sistemáticamente. Ésta es la fórmula “madre”: “Yo (un hombre) lo amo (a él, un hombre)”. Todo el trabajo consistirá en contradecir esta frase según diversas modalidades. Luego cambiando el verbo: “No lo amo, lo odio”, lo cual, por proyección —volveremos a hablar de este mecanismo— se transforma en “él me odia”. La transformación conduce al delirio de persecución. “No lo amo”, expresión de rechazo, “lo odio” es la inversión en su contrario, “porque me persigue”, es la explicación. Ya no es el verbo lo que cambia; ahora se contradice el objeto de la proposición. “No lo amo a él, la amo a ella” que, también por proyección, se transforma en “ella es quien me ama”, con lo cual se instala la posición erotomaníaca. Por ende se contradice ahora al sujeto de la proposición, “No soy yo quien ama al hombre; es ella quien lo ama”. Se presenta, pues, el delirio de celos. Se rechaza por entero la proposición: “No lo amo, sólo me amo a mí mismo”. Es el delirio de grandeza. Más allá de las reversiones, de las inversiones proyectivas de las fórmulas freudianas de la frase “lo amo”, lo importante estriba en el tratamiento del lenguaje que allí se expresa. A fin de explicar los movimientos psíquicos que se dan en las psicosis, en el delirio, Freud hace hablar al sujeto, le concede la palabra. Es un modo de poner en palabras la posición subjetiva. Lo cual es ya un intento de instalar un intercambio posible. Finalmente, a través de proposiciones, de frases, los lugares se intercambian y se establece una circulación. Volvemos a encontrar aquí la función de red.
magrite El caso Aimeé. Uno de los primeros trabajos analíticos de Lacan tenía el nombre de Aimée, igual que la heroína de sus novelas inéditas, como quiera que sea en estos trabajos Lacan avanza en el estudio del paranoia estudiando a una paciente parisina que había querido matar a una actriz parisina Huguette Duflos el producto de esa genial reconstrucción arqueológica es el concepto de la “paranoia de autopunición”. El concepto que Lacan toma aquí es interesante puesto que plantea que al atacar a Duflos lo que hace Aimée es atacarse a sí misma, es decir, eliminar aquello que ella admiraba la admiración, la liberalidad y el respeto del otro. El delirio persecutorio de la paciente giraba en torno a que la actriz constituía un peligro para su hijo: así la imagen ideal se volvía en forma co extensible objeto de su aspiración, a la vez que, objeto de su odio.  Este juego de la imagen del ideal como identificatorio, a la vez que coextensivo a la proyección, ya había sido postulado en otros términos por Melanie Klein como Identificación proyectiva. La identificación proyectiva implicaba la identificación con los aspectos buenos de un objeto, eliminando aquellos que puedan ser malos o no tolerables algo a lo que si bien Lacan no presta mucha atención salta de lleno que influye en esta concepción de relación entre superyó, ideal y narcisismo.  En este sentido el yo no se constituiría en el punto donde emerge la locura, la construcción del delirio es la construcción ante todo de una imagen ante el Otro, eso explica los fenómenos de duplicidad  que Capgras estudió en la paranoia, y la relación casi intrínseca con sus perseguidores. La constitución del delirio es la constitución de un saber que está por fuera de él, pero que al reflejarse permite mantener su unidad y evitar su fragmentación. En este sentido es que Lacan afirma que el conocimiento científico es en esencia paranoico en tanto que intenta poner al yo, en relación a Otro, en contraposición con otro que aliena y fragmenta, pero eso es para otro tema al que oportunamente volveremos en este año con lenguaje y psiquiatría, dos cosas que no tienen nada que ver, pero que de alguna manera se relacionan.

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Publicado enero 3, 2010 por gabrieldaruich en Psiquiatría Clásica

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