Paranoia II: La etapa de la sistematización   Leave a comment

Esta división en capítulos no es fortuita la enfermedad mental desde mi punto de vista tiene una historia natural que se encuentra signada por el un proceso que describe muy inteligentemente Jaspers, para Jaspers una enfermedad mental primero era descripta, luego era clasificada o diagnosticada, finalmente era tratada y por último lugar era entendida como algo psíquico, por algo su famosa frase: lo psíquico siempre remite a lo psíquico. En esta segunda fase de la historia de la paranoia veremos que esta se va estructurar mas o menos así, luego de ser vista accidentalmente en las emergencias persecutorias de los así llamados estados segundos por aquel entonces, para luego poder ser sistematizada como una entidad particular pasa a adquirir por merito propio el peso suficiente para ser considerada un trastorno del pensamiento, pero no un trastorno de la sensación, no una simple duplicación de una otredad falsa, la parap5noia escondía un pensamiento sistematizado, era una construcción sui géneris, en consecuencia su detección requería reajustar las reglas diagnósticas y esto fue –autor mas o menos lo que por entonces pasó – en el mundillo loco de los frenólogos:

  •   Magnan postula el “trastorno delirante crónico sistematizado" (le délire chronique una Systématique evolución) (1886). El por entonces joven psiquiatra Valentin Magnan dicta una introducción a la noción de "trastorno delirante crónico sistematizado" en 1886, en una conferencia en la Sociedad Médico-Psicológica, un tipo de trastorno crónico delirante bien circunscrita que pasaba por cuatro etapas después de un período de incubación: inquietud, alucinaciones, luego por persecuciones que incluían oscilaciones entre estados maníacos y de grandeza que acaba finalmente en la demencia. Los delirios que describe eran altamente estructurados, de ahí el adjetivo "sistemático" o "sistematizada". En 1888, Magnan publicó una serie de artículos sobre ésta patología en Le Progres Medical, luego en 1892 junto con su colega Paul Serieux (1864-1947) la describió como una enfermedad en una monografía titulada Le chronique delire una evolución systématique. Los dos autores contrastan la "locura de los degenerados"-por ejemplo la bouffée delirante con "el delirio crónico sistematizado de los trastornos delirantes" que se diferencia del que se ve en los degenerados, por poseer una sistematización que no se explica en forma suficiente por la tara hereditaria previa. De ahora en adelante en la tradición francesa se adscribirá al gran descubrimiento", como se denomina a menudo, aunque progresivamente se reemplazó el concepto de delirio crónico sistematizado por el de "paranoia". Finalmente es este punto central, a saber: el grado de sistematización. Tal como Pereira lo explica en su libro de semiología es si se quiere una de las claves, la mas central, para poder diferenciar a un delirio paranoico de otros delirios que no lo son, pero esto lo veremos probablemente mas adelante.
  • p4  Los delirios crónicos no alucinatorios (Le delire d’interpretación) – 1909. Alrededor de 1900, como hemos visto, los puntos de vista acerca de la degeneración Magnan comenzó a marcar un nuevo estilo en el diagnóstico clínico. Esto dio lugar a un nuevo brote de pensamiento de París sobre el estudio de los trastorno de ideas delirantes. En 1909, como también vimos, los psiquiatras Serieux y Capgras en su libro, In-Intelligent cordura: pensamiento delirante(Les Folies raisonnantes: le delire d´interpretación), postulan una disociación de estos cuadros por fuer de la enfermedad psicótica, en base de que la ausencia de alucinaciones – características de diagnóstico – y la falta de progreso a la demencia eran importantes. En ese momento, Paul Serieux (1864-1947)era el psiquiatra jefe en una clínica privada psiquiatrita; a su vez Jean-Marie-Joseph Capgras (1873-1950) estaba a punto de convertirse en jefe de psiquiatría del asilo de la Maison-Blanche. Ambos por cierto que fueron alumnos de Magnan. Los autores definen el "pensamiento delirante" (delire d’interprp3etación) como un "falso razonamiento que tiene como punto de partida una sensación real, un hecho concreto, que. . . impulsado por las deducciones erróneas o inducciones, tiene un significado personal para el paciente, que en forma ineluctable hace que se vea obligado a referirlo todo a sí mismo "(p. 3). Los delirios fueron a su vez excusa para elaborar una subclasificación en función de el objeto en torno al cual se delira, y si se centró en un concepto dado o no. Así por ejemplo el conocido Delire d’interpretación se diseñó para ser diferente de la paranoia de Kraepelin, porque los diagnósticos franceses de aquel entonces no debían incluir a personas con ideas querellantes dado que estas no poseían objeto. El delire d’interpretation, a su vez, era parte de un grupo más amplio de ideas delirantes crónicas, es decir, de estados provisionales que los autores llamaron "la locura razonante" (Les Folies raisonnantes).  Así se inicia un capítulo nuevo de la psicopatología con sus características propias, así los autores dicen: "Con la excepción de sus ideas delirantes bien delimitadas [delire partiel], los pacientes conservan toda su vivacidad de inteligencia, a menudo con una notable tendencia a discutir y defender sus convicciones . Los interpretes no lo califican con epíteto alguno al loco [ienes]. . . quien tiende a permanecer en contacto con su entorno con apariencia física normal, y algunos pueden funcionar en libertad hasta el final de su vida. . . . La mayoría son institucionalizados, no por sus ideas delirantes, sino porque su carácter violento e impulsivo que los hace peligrosos "(p. 5). Asi vemos que el concepto de paranoia toma de vuelta un giro ya no solo resuena como un diagnostico psicopatológico, sino como una nosología propia, con su infaltable zoológico, estos pacientes ya no alucinan, y retomando a otros autores no dementasen; por otro lado el enfoque en el objeto del delirio pasa a ser fundamental en tanto que estos pacientes solo parcialmep6nte comprometen su razonamiento, en consecuencia, de lo dicho se desprende que el estudio del objeto del delirio (su temática) Es central, en tanto nos permite develar sobre que se estructura la sistematización, en tanto que, la temática que lo apoya, es p8 decir si es querellante o persecutoria, es secundario puesto que no está refiero a ninguna objetivación del acto de delirar desde esta perspectiva. Creo que estas conceptualizaciones son claves si se quiere entender el pensamiento Frances, este esfuerzo a su vez, se da en la dirección de poder distinguir a estos pacientes de aquellos que presentaban mayor desestructuración del campo de la conciencia, es decir: los degenerados con sus polimorfismos delirantes, y por otro lado, de aquellos estados secundos de las conceptualizaciones Alemanes como los delirios querellantes, es decir, de aquellos estados donde el deliro adquiría un rol mas central y estructurante de la constitución del Dassein.
  •   El cuadro celotípico como un posible desarrollo paranoico (Jasper, 1910). En el Zeitschrift für dieesamte und Neurologie Psychiatrie, en 1910, Karl Jaspers describió los celos delirantes (Eifersuchtswahn) como el resultado de un lento desarrollo de la personalidad del paciente, en lugar de la erupción súbita inexplicable típica de la psicosis, lo que el llamaba un "proceso". Este aporte ha separado claramente a los sistemas que requieren un desarrollo desarroll es decir los cuadro de tipo delirante de las enfermedades que se desarrollan en forma centrífuga, las psicosis clásicas o "enfermedades proceso ", tales como la esquizofrenia. La paranoia se convirtió así en más una especie de trastorno de la personalidad,  es decir, una enfermedad cerebral patológica que requiere a su vez de un componente agregado, un plus que citamos al principio: lo psíquico de lo psíquico como llamaba Jaspers a la naturaleza inexpugnable de esta construcción que hace el ser en sí, y para sí. Así el dice en su tratado (p. 612): "Se puede reconstruir toda la vida de un paciente sobre la base de un rasgo de personalidad". Jaspers influido por su formación filosófica y existencialista no era ajeno a que el ser humano se constituye e intenta significar, influído por Nietzsche sabía que la voluntad juega en él, a pesar del desierto, en otras palabras con Jaspers surge una cuarta etapa de la psiquiatría clásica donde se empieza a vez lo que Jaspers llamó o psíquico de lo psíquico, o que hoy día podemos entender como concepción dinámica de la personalidad. Por otro lado a este delirio nos hemos ya referido hoy día en la psiquiatría moderna como Síndrome de Otelo. Se trata de la típica tragedia Shakesperiana: Otelo era un moro al servicio de Venecia, el cual se escapa y casa con la hija de Brabancio (el senador) quién no lo aceptaba, como tampoco que Rodrigo la pretendiera. El Dux y los senadores estaban hablando de unas embarcaciones cuando se presentaron Babrancio y Otelo y todos se enteran de lo sucedido con Desdémona. Otelo cuenta su relación con la familia mientras van en busca de Desdémona para que confiese, ella dice que ama a Otelo. Rodrigo le confiesa a Yago que está enamorado de Desdémona, él lo aconseja y le propone su ayuda para conquistarla a espaldas de Otelo. La cosa es larga, recomendamos que consideren una alternativa p1 Bajarse la excelente ópera de Verdi, la cosa es que como en todas las novelas de este autor inglés las buenas intenciones son forzosamente castigadas, así: cuanto mas Yago intenta girar la balanza para Otello, y Desdémona mas intenta demostrar su amor este se siente cada vez mas engañado. El final para variar es triste (Tormentoso, o Inglés) así yago termina siendo un farsante, Emilia la tonta con suerte (morir primero es todo un privilegio en el teatro inglés) y Otelo se mata, porque sabe que se siente culpable de la muerte de Desdémona siendo ella inocente. Pero retomando la idea de ir viendo lo psíquico de lo psíquico he aquí la p2lógica del celópata, es decir, para quien es celópata no importa la evidencia esta tiene un carácter meramente pericial, puesto que la idea central, la idea primaria en Otello es que es engañado, así para él y para los celópatas es poco importante, por ejemplo, si su amada llega temprano a casa (será porque quiere hacer buena letra), tampoco es importante si llega a tiempo (mucha puntualidad es sospechosa) o si llega tarde (si llega tarde es precisamente porque no llego ni temprano ni a tiempo, es decir, me engaña). En este sentido la construcción celotípica del universo tiene un objeto primero sobre el que se centra centrípetamente el resto de la evidencia: Ella me engaña con otro, yo soy una pobre víctima. La evidencia, el detalle, inclusive el esfuerzo que haga el conviviente del celópata para poder atenuar esto, es pobre o en vano, si lo logra calmar será como quien logra calmar a una bestia hambrienta con un pedazo de carne, a la larga la idea se impone, porque el celópata está cristalizado en este psíquico de lo psíquico, en esta representación de sí mismo, como alguien que es engañado. Esto es lo que sucede de hecho en Shakespiare, pero que resuena en toda la psicopatología de la vida cotidiana.
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Publicado diciembre 27, 2009 por gabrieldaruich en Psiquiatría Clásica

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