El clavo maníaco   Leave a comment

image El éxito fue de GENIOL, hace ya 40 años: La formula es clásica se necesita una cabeza calva, herida con todo tipo de instrumentos perforantes: clavos, alfileres, sacacorchos y ganchos entre otros adminículos que pueden comprarse incrustarse. Luego se dirá que nadie quito de su cabeza, el punto es que la mayoría de los dolores de la cabeza son psíquicos, se podría decir que esos adminículos son los homúnculos que expresan el punto máximo de expresión de sus emociones destructivas: una persona así puede obsesionarse con una sola cosa, paliar el dolor (lo que se puede pensar vulgarmente: en los negocios este hombre padece de una vida desastrosa o tiene una hija que “es un clavo”, a las que se siente atado por su superyó, porque sino el sujeto intentaría liberarse de ellas. en vez de soportarlas. Nótese además que en este aviso que propició en su tiempo un famoso analgésico la cara del individuo está sonriente, es un idiota feliz, lo que nos demuestra que este hombre se siente un vencedor: Si señores el ha vencido al dolor, el ha triunfado en su manía!, muchas personas podrían considerar a este personaje como alguien tierno, un buen pelado que alivia un dolor de cabeza. Parecería que ocurre lo que Freud ya señalaba en depresión y melancolía, en este artículo dedicado a imgsu hijo desaparecido el escribe: “el contenido de la manía es idéntico al de la melancolía….los complejos sojuzgarán al yo en la melancolía, y en la manía quedarían sometidos al yo o apartados del yo”.  Lo que sucede con este simpático puntano es lo que se denomina en psicoanálisis “negación de la realidad”, que es por partida doble a la vez exterior, pero también psíquica. Niega tanto su dolor como así también su sometimiento superyoico, de esta manera el pobre diablo cree que no está siendo dañado, sino que se está adaptando a la realidad.  Sin embargo limitarse a observar que esto es negación de la realidad podría ser calificado de insuficiente, puesto que esta posibilidad es solo lograda mediante la ingesta de un analgésico, lo que permite satisfacer una finalidad masoquista: la aceptación de las agresiones ambientales y superyoicas, bajo el engañoso bienestar que nos otorga la medicación, por eso es que la realidad que se niega, o se reniega, es doble: exterior e interior, a la vez que por otro lado, al ingerir el medicamento solo tiene que disfrutar de su estupidez, lo que se disfrace bajo el disfraz de un reforzamiento de las catexias sobre el ideal de yo que se ven incrementadas por el hecho de creer que es alguien que sobrevive y soporta el dolor. Pero el secreto de este anuncio está en su sonrisa, en su mueca mejor dicho que esconde el verdadero veneno de este personaje: el goce de lo perjudicial y la negación de lo conveniente, así el triunfo maníaco se explica no tanto por la negación de la realidad (efecto mas subjetivo, que intersubjetivo) sino mas bién por el goce masoquista que se favorece en el yo del individuo.

 

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Publicado diciembre 10, 2009 por gabrieldaruich en Psiquiatria dinámica

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