Neurociencias 2: Kandel, la memoria y el olvido (Revisado)   Leave a comment

Freud se ocupa del concepto de memoria desde un proyecto de psicología para neurólogos, donde concibe una relación conceptual entre lo psíquico y lo somático, siendo la memoria uno de los elementos constitutivos de la mente, dado que ante un estímulo determinado en ese sistema se pueden constituir cambios duraderos mediante una repetición constante del estímulo. El postuló que las neuronas preservaban su potencial energético tras recibir un estímulo, al mismo tiempo que, permanecían inalterables una vez producido el cambio de potencial. En consecuencia eran un elemento interesante para comenzar a investigar su meta psicología, lo que hizo dividiendo a las neuronas básicamente en dos tipos de neuronas: Las ϕ-permeables que eran aquellas cuya función es perceptiva y las Ψ -impermeables responsables de los procesos de memoria. Esto constituyó uno de los primeros constructos Freudianos el modelo hidrodinámico básicamente tomado prestado de Bernoulli, así siguiendo esta conceptualización, la energía nerviosa puede ser considerada un fluido como un fluido estanco, que corta el pasaje de otro fluido que ingresa pues se opone mediante cierto grado de resistencia; por consiguiente cuando este fluido entrante vuelva a querer intentar ingresar a ese cauce hasta lograr excitar a nuestro sistema estanco.  La memoria precisamente para Freud opera como un facilitador entre los sistemas de neuronas ϕ y las neuronas Ψ, o dicho de otro modo, la necesidad de facilitar un proceso de memoria como tal permite facilitar la diferenciación entre un sistema y el otro por medio de su posible permeabilidad. Así los segundos sistemas de memoria los Ψ no es que sean impermeables, pero requieren que el proceso perceptivo sea repetido por milésima vez para logra un cambio sustancial en ella, así en este modelo hidráulico podemos ver el nacimiento de lo que fue el concepto de “psicología profunda”. Es decir ya para Freud en ese entonces la mente era una especie de mar que cuanta más energía se conducía, mas resistencia se generaba, pero como el agua ésta energía era centrífuga, por lo que la repetición constante del estímulo ganaba en profundidad, lo que perdía en novedoso. En conclusión entonces la neurona depende para su facilitación de la peineenergía recibida durante la excitación, o en su defecto, el número de veces que este proceso lo que genera un quantum de energía. E n las neurosis y psicosis de defensa Freud vuelve sobre este punto clave, Freud retoma este punto para explicar cómo el mundo heterogéneo de las percepciones previas actúa como, una especie de recipiente interior, que es la base que constituye al yo por sí mismo. Así dice: “Las pequeñas cantidades (Q: quantum) que pasan en el curso del pensamiento no pueden, en general, superar las facilitaciones. Sin embargo, no cabe duda de que el proceso cogitativo deja tras de sí trazas permanentes, dado que el siguiente repensar demanda un esfuerzo mucho menor que el primer pensar”.

En la interpretación de los sueños su conceptualización de la memoria continúa siendo ahora evidenciable por una metáfora donde el sistema psíquico de orientación espacial, donde descansan energías diferentes, el sistema no es ya un sistema de trazos de memoria no forman elementos centrípetos de un fenómeno por decir así centrifugo dado por el sistema perceptivo. Esto tiene que ver con la kandel y la aplysia introducción posterior del concepto de conciencia, en efecto, como postula Deleuze la conciencia es mantener al sistema por encima de las trazas mnémicas, es decir que implica una serie de conexiones complejas que involucran a ambos tipos neuronales. En este segundo modelo conocido como la tópica del peine, Freud retoma un viejo concepto en el cual consideraba que el sistema perceptivo (P) conformaba la parte anterior de un aparato cerrado, por el cual discurría energía, pero en cuya parte posterior se encontraba resistida por un elemento que convertía dichos estímulos en descargas motoras, lo llamaremos M. Ahora bien esto no es nuevo, su polo anterior ya figuraba en proyecto lo novedoso es que este primer sistema no forma un sistema permanente o transitorio, sino una puerta de entrada libre, por lo que P no puede producir trazas, con lo cual no puede frenar el advenimiento de energía, en consecuencia el flujo de energía que llega a P puede ser el esperado solo si alía con un elemento exiliado del actual esquema, la memoria, constituyendo entonces el polo de la percepción-cc. En consecuencia podría ser que un flujo de gran magnitud impida el proceso motor, pues la impronta de las trazas mnémicas implica una disquisición cognitiva, o bien por el contrario, absolutamente lento con lo cual el impulso nunca termina de llegar y la percepción se lentifica. Lo primero sucede en el trauma, lo segundo en la confusión oniroide. Ahora bien lo que Freud plantea entonces es que los sistemas PM, son parte un mismo sistema, que no habría dos grupos de neuronas, sino una estructuración del aparato, genética en tanto que es por taxonomia kjandelorden de llegada, y a la vez, dinámica en tanto que involucra un valor implícito. Lo que Freud en realidad comienza a describir es lo que en neuropsicología se describe como la implicación recíproca entre memoria explícita y memoria implícita, intuición que responde a la necesidad de mantener libres las trazas mnémicas, permitiendo entender que el sistema P-M involucraba siempre la represión como un proceso fundamental. Además si uno lo piensa en términos de economía la mayoría de los procesos implícitos alcanzan y su maduración neuronal tienen lugar en la temprana infancia. En consecuencia el segundo fenómeno que observa es la amnesia infantil, pero no por casualidad, es que nota es la formación consecuente de una memoria panorámica; es decir, de una memoria que convierte y recluta elementos en función de un evento, el cual, cuando no es imaginario, es el producto de una distorsión perceptiva secundaria, explicando así la necesidad progresiva de poner en acto motor (o activo) un proceso regresivo. En el sueño sabemos, por ejemplo, que un contenido latente es quien oculta su significado manifiesto. ariadna Todo sucede como si la percepción fuese a la vez ingeniera y arquitecta de las catedrales de nuestra memoria, no solo se preocupa porque ella se organice de una forma estructural, sino que además, garantiza su complacencia con el resto de los actos motores incluyendo aquellos que definen su propio acto perceptiva, así como Dionisioy el hilo de Ariadna, este segundo elemento constituye lo que podríamos llamar el elemento secundario, es decir, el proceso por el cual se pone una intención a la represión. En él se ilustra en el gráfico de la derecha y arriba, mediante la esquematización taxonómica hecha por Kandell de los diversos sistemas de memoria.

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Publicado mayo 2, 2009 por gabrieldaruich en Psiquiatría Clásica

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