De Los complejos y los fantasmas: ¿Agua mineral Francesa o Soda?   Leave a comment

 

perrier Ya que este mes de dicha, andamos un poco Afrancesados (ya que a papa Noel como todos saben no es Francpreview_125_93és y no apareció en una publicidad de agua mineral Perrier) vamos a terminar de una vez por todas esta cuestión del origen vinculándolo con la concepción Freudiana del representante representativo de la pulsión . Empezemos diciendo que el sueño para Freud  es la realización de un deseo (voeu), por ende, como señala Laplanche la energía necesaria para el sueño viene de la insatisfacción de un deseo: “Nos parece asaz, insuficiente reducirlo – el deseo – a la necesidad de beber después de la ingestión de arenques, a esa necesidad orgánica; y sin embargo, ¿Quién negaría el lazo entre la necesidad de beber y el deseo de beber?”. Pero la pulsión en sensu estricto como señala Freud en lo inconsciente no tiene representación, es decir, que como la represión no cae sobre ella no consciente ni inconsciente: y solo entra en la vida psíquica por medio de un representante representativo (Volstellungs-Reprasentanz). En efecto representante designa en a la representación psíquica de las “excitaciones endosomáticas”. En este contexto  la idea latente de un lenguaje indispensable , es correcta, si se piensa en el sentido de un «darse a conocer». Ahora bien, tampoco esto puede hacerse más que por la representación, pues ésta, «al presentarse» (vorstellen: hacer algo presente); lo que supone precisamente que se ha alcanzado un nivel propio de pensamiento.   Es decir que el representante llena una función de representancia, delegación de lo somático en lo psíquico, así que ella se nutre de una suerte de «sistemas mnémicos» de los que hicimos mención en el post pasado; Por otro lado el representante en tanto excitación somática no cobra ninguna imagen; es de alguna manera un llamado del cuerpo, y sólo tiene efecto si es articulado a una representación de objeto (y no una representación de palabra). El representante psíquico se articulará con una representación de cosa preexistente a él, y le preexiste porque remite a una experiencia de satisfacción. Esto complica un poco las cosas porque si el deseo entonces contrariamente a la pulsión posee una representación completamente psíquica, que tiene como meta cesar un estado de tensión, es por ende, ciertamente improbable que el proceso primario, entendido como un libre fluir de la energía libidinal, no sería el deseo un elemento constitutivo de la eferencia pulsional.  En otras palabras es ciertamente cuestionable que el inconsciente se estructure como un lenguaje, puesto que el lenguaje ordinario es propio del sistema preconsciente,  está al servicio del proceso secundario, y precisamente por eso opone diques y desvíos al propio fluir de la energía libidinal. Lacan2  En consecuencia y volviendo a la idea iniciática de este post, solo el lenguaje del esquizofrénico (o del sueño) es posiblemente el mas pasible de ser equiparado al proceso primario. Puesto que el proceso primario no trata de palabras como palabras, sino como cosas, o como imágenes del sueño: “En la esquizofrenia las palabras son sometidas al mismo proceso que desde los pensamientos oníricos latentes  crea las imágenes del sueño, y que hemos Lacan llamado proceso psíquico primario. Ahora bien si tomamos la fórmula Lacaniana: S/s. Vemos que  S representa al significante, ósea que es el área donde el lenguaje se toma desde su contextura mas material; mientras que s sería el significado, pero con la salvedad, de que no podemos conformarnos con lo que Sassaure connotaba acerca de él, que es una realidad puramente psíquica (el concepto) pero: ¿Como resolver de buenas y chambolas este problema? si vieron la fórmula detenidamente hay una barra que los separa, es allí donde está el enigma de nuestra efigie, puesto que la barra remite siempre una imposibilidad de franqueamiento de un nivel a otro. Por otro lado no deberíamos descuidar lo que en fenomenología se llama como “efecto de sentido”, es decir,  que el individuo se encuentra de yecto con el lenguaje incrustado en un mundo de significaciones.  Es decir que el aprendizaje de un lenguaje es poco pasible  de ser reducido a un reflejo condicionado  apriorístico de la motivación humana, pues como vimos la palabra vaso es aprendida por el gesto, como tal, solo es concebible en un lenguaje constituido puesto quede persistir estos caracteres estructurales seguirían siendo los mismos solo en el sentido a que el significante  nos remite en tanto que al significado; solo así, por mediación del conjunto del sistema significante; por por otro lado, no hay ningún significante que  remita a la ausencia de otro.soda2  Por ende la única correspondencia del significado con el significante es aquella que es perfecta,  es decir que tiene certeza (psicótica).  Como vemos si el origen del incesante desplazamiento del significante por medio de la corriente  del significado, como nos enseñó a describirlo, J. Lacan puede existir es solo por un desplazamiento sin límites, absolutamente loco. Es aquí donde el psicoanalista Gallo introduce el concepto de puntos de capitoneado, por lo cuales, en ciertos puntos privilegiados, la cadena significante vendría a fijarse al significado: “el abrochamiento del que hablo es mítico ya que nadie jamás ha podido abrochar una significación a un significante; sino por el contrario, lo que se ha podido hacer es abrochar un significante a un significante y ver que ocurre" (Seminario 22). Pero en tal caso siempre se produce algo nuevo…a saber, el surgimiento de una nueva significación”. Retomando así las fórmulas Lacanianas podríamos decir  que S según el modelo de la metáfora va a ser siempre reemplazada por S1 a saber: S1/S x S/s = S1 x 1/s. Es decir que el significante original S, es reemplazado por un nuevo significante S1 empleado como significante del significante original S, que por eso mismo cae en el rango de significado.    Como vemos del lado izquierdo de la fórmula de la metáfora, algo ha caído “abajo”, en el sentido algebraico del término, eximiéndose de la simple y pura supresión de la metáfora. Pero entonces que ha sido de S? ha caído en el rango de significado, pero al mismo tiempo, de significante latente, puesto que en efecto para poder ver S1 x1/s fue primero necesario una simplificación ( de esas que es capaz solo el sistema preconsciente) a saber: S1/SxS/s, donde si uno tacha las S, efectivamente puede decir: S1x1/s. Por ende: ¿Es esto el efecto del mismo lenguaje? ¿o el efecto de una estructura estratificada donde por un lado las cosas se encuentran a su vez en posición de significado en relación con la cadena preconsciente? ¿O bien al mismo tiempo se separa ambos de lo mismo?. Bien volvemos a un punto anterior, dijimos que  es acaso otroLacan3 este que el lenguaje de la represión simplificado por el lenguaje preconsciente (represión propiamente dicha)  el que permite entender a la metáfora.   Si aceptamos que esto solo la represión originaria (Urverdragnung) permitiría garantizar el clivaje necesario para permitir la soltura que es propia del sistema preconsciente y que está dada por las representaciones de palabra, lo que en consecuencia hace que el mismo sistema preconsciente nos remita a una representación de cosa (Sachvorstellungen); Por otro lado, retomando la pregunta,  las representaciones de cosa remiten por sí mismas al sistema inconsciente pues son ellas el lenguaje de los sueños, en tanto que permiten una regresión tópica que se acompaña de una exigencia de expresión en un lenguaje de imágenes (Rücksicht auf Darstellbarkeit). Muchos podrían objetar a esta respuesta, que no es acaso lo que Lacan postula con la metáfora paterna? Si en cierto sentido, pero convendría aclarar aquí entonces que el significSODAado quedaría acá apresado en ciertos puntos de contrastes gemelares como: bueno/malo, positivo/negativo, derecho/izquierdo, lacaniano/no lacaniano.  En consecuencia los términos tomados de estos elementos visualmente como imágenes que pueden repetirse y cambiarse (fantasmas inconscientes) que se corresponden con el término imago, y que en términos mas englobantes forman complejos.  Por ende si podemos entender al inconsciente como un lenguaje, solo podría ser entendido como un lenguaje un tanto originario, es decir, que la fijeza y la rigidez de la estructura sería cuestionable por la permutación de la que son pasibles las representaciones de cosa. Por otro lado también se podría preguntar: ¿de donde se obtiene la fuerza para una represión originaria? La energía específica de la contrainvestidura procedería de un “representante representativo” como puede ser “tengo sed”, que haría entrar a la pulsión en la vida psíquica, en otras palabras, es por el proceso de fijación de un representante como la pulsión es introducida y está presente en el inconsciente. Ahora bien la palabra “tengo sed” (de no tener agua perrier en el esquema perceptivo) se torna para el inconsciente  en riesgo: ¿Riesgo de que? de abolirse en tanto aflora por la pulsión de muerte. Es decir que el lenguaje en tanto tal: ¿Sería propiamente para el inconsciente  una forma ocultación, o un sistema  que auxilia a la articulación de un lenguaje aprés coup (de ésta representación posterior) ? La cuestión como se ve no es fácil, hay muchas contradicciones. Yo mejor me lo tomo con soda, que esto no es París sino la ciudad de la furia, por este año fijamos término para la cuestión de lo originario comprometiendo a retomarla a mediados de año(a ver que se representa).

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Publicado diciembre 21, 2008 por gabrieldaruich en Psiquiatría Clásica

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