El lobo estepario   Leave a comment

 

Las relaciones de Hermann Hesse con la psicología de C. G. Jung comienzan en la primavera de 1916 con un colapso nervioso del poeta y el subsiguiente tratamiento psicoterapéutico con J. B. Lang, un colaborador de C. G. Jung. El análisis comienza con el ingreso en el hospital “Sonnmatt” de Lucerna, pero obviamente para Hesse es tan fructífero que, tras su alta al cabo de aproximadamente año y medio, decide desplazarse una vez por semana desde su domicilio en Berna hasta Lucerna para ver a Lang. Por eso se producen 72 consultas analíticas de tres horas cada una, es decir, más de doscientas horas de terapia. En otoño de 1917 Hesse se encuentra por primera vez con C. G. Jung en un hotel de Berna y con él se sumerge durante toda una tarde en una apasionada conversación sobre sus más recientes ideas y teorías psicológicas. Es interesante observar que por aquel entonces Hesse ya reacciona ante Jung con su característica ambivalencia, que más tarde sería cada vez más determinante en cuanto a su relación con él y con la psicología profunda. En una reseña de diario, tras el encuentro anota: “Ayer por la tarde hablé por teléfono con el Dr. Jung de Zurich… y me invitó a cenar en el hotel. Yo acepté y estuve con él hasta cerca de las once de la noche. Mi valoración de él cambió varias veces durante este primer encuentro, a veces me gustaba su seguridad en sí mismo y a veces me causaba rechazo, pero en conjunto quedó una impresión muy buena.” Al mismo tiempo Hesse comienza a leer los escritos de Jung y valora su obra de juventud, los Wandlungen und Symbole der Libido (“Cambios y símbolos de la libido”) (hoy: Symbole der Wandlung [“Símbolos del cambio”]), calificándola de “genial”. Desde luego estas fuertes impresiones de Jung son el motivo por el que Hesse, en el siguiente periodo de crisis de su vida, durante el divorcio de su primera mujer y una inhibición en la producción poética, pide por impulso propio la ayuda terapéutica del maestro para la redacción de su Siddhartha. En el verano de 1921 se produce una secuencia de análisis de varias semanas de duración en la vivienda de Jung en Küsnacht. Las cartas de Hesse de aquella época muestran su entusiasmo casi eufórico sobre la personalidad y las capacidades analíticas de su terapeuta: “Con Jung estoy viviendo ahora, en medio de una difícil situación de mi vida que con frecuencia apenas puedo soportar, la conmoción del análisis… Llega hasta el tuétano y duele. Pero anima… Sólo puedo decir que el Dr. Jung lleva mi análisis con extraordinaria seguridad, incluso con genialidad.” Tras el análisis resume: “Me habría gustado continuar el psicoanálisis con Jung, pues tanto por su intelecto como por su carácter es una persona espléndida, llena de vida, genial. Le debo mucho y me alegro de haber podido estar con él durante un tiempo.”
Cuando a mediados de los años 20 también se desmorona el segundo matrimonio de Hesse, se dirige de nuevo a Lang y se encuentra con él entre diciembre de 1925 y marzo de 1926, mientras redacta Steppenwolf (“El lobo estepario”), para celebrar sesiones analíticas en un marco amistoso. Parece que en esta época de máxima crisis en la vida de Hesse –al parecer jugó durante mucho tiempo con ideas serias de suicidio- Lang no sólo se convirtió en amigo y asesor terapéutico, sino también en la persona de referencia más importante en este “invierno de lobo estepario”. Más tarde esta relación cambió de signo. Más o menos a partir de 1927 Hesse se convierte en amigo y ayudante de Lang, que sufría una intensa patología, y pudo devolverle una parte considerable de la ayuda que de él había recibido. Durante su tercer matrimonio se estabilizó definitivamente la vida de Hesse, de modo que no necesit mas psicoterapia, con el tiempo – como muchos de los que hemos leído Jung – hemos tenido un desencuentro fácil de puntualizar, pero emocionalmente dificil de explicar. Sin embargo bajo la tutela de Jung se logra un gran progreso de su faz creativa (quizá en detrenimiento de algunas cuestiones clínicas concretas). Así surgen, sucesivamente y en estrecha relación con una psicoterapia jungiana, sus tres grandes novelas Demian, Siddhartha y Der Steppenwolf ("El lobo estepario"), en las que Hesse utiliza sus experiencias psicoterapéuticas y las impresiones de sus lecturas para la configuración de motivaciones y composiciones de sus obras poéticas

Etapas

Igual que toda flora se marchita y toda juventud

deja paso a la edad, florece cada etapa de la vida,

florece cada sabiduría y cada virtud

en su momento, y no puede durar siempre.

Dispuesto debe estar el corazón a cada llamada

de la vida para despedirse y comenzar de nuevo,

para darse a otras ataduras, distintas y nuevas,

sin aflicción y con valentía.

Y cada comienzo lleva en sí una magia 

que nos protege y a vivir nos ayuda.

 

Adaptdo de:

"Llega hasta el tuétano y duele. Pero anima…" Hermann Hesse y la psicología de C. G. Jung

Por Günter Baumann (Conferencia en el 9º Coloquio Internacional sobre Hesse en Calw en 1997)

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Publicado enero 21, 2008 por gabrieldaruich en Psiquiatría Clásica

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